¿Conoces la hiperhidrosis? Si hace calor, si tienes una emoción fuerte (ansiedad, estrés), tan pronto como haces un simple esfuerzo físico, o a veces incluso sin razón… gotas de sudor aparecen en tu cara, humedecen tus axilas, tu espalda, humedecen tus manos. Transpiras excesivamente.

Si bien es normal e indispensable para el organismo transpirar, la transpiración excesiva (o hiperhidrosis) es más bien una afección que afecta a algunas personas, con las que es muy difícil vivir. Entonces, ¿qué es? ¿Se puede curar esta afección, e incluso prevenirla? Quédate zen! Te explicamos todo.
¿Qué es la hiperhidrosis?
La hiperhidrosis es un término científico (del griego hidrós que significa sudor) para referirse a la transpiración excesiva o la sudoración inmoderada. Si se trata de una fiebre o de un soplo de calor, la transpiración excesiva parece obvia. Pero cuando no hay una enfermedad o un estado particular detrás de esto, tendrás a preocuparte más.
Si no hay una causa precisa para la transpiración excesiva, se llama hiperhidrosis primaria (o esencial). Es la forma más frecuente. Cuando es causada por una afección externa, se llama hiperhidrosis secundaria. Se califica de localizada si se limita a algunas partes del cuerpo (manos, pies, cara, cuero cabelludo, axilas, o partes genitales). Se generaliza si el cuerpo entero produce demasiada sudor (a menudo es el caso de una hiperhidrosis secundaria).
Aunque es una enfermedad poco grave, la hiperhidrosis afecta entre el 1 y el 3% de la población (lo que es bastante significativo), y para estas personas es una enfermedad incapacitante, de la que a menudo no les gusta hablar, ya que, aunque hay maneras de controlar esta producción excesiva de sudor, pocas personas se atreven a consultar a un médico.
Los trastornos de la transpiración y la hiperhidrosis suelen comenzar en la pubertad, y las personas con estos trastornos suelen sentir vergüenza social, por lo que se muestran reticentes a hablar de ello o incluso a consultar a un médico.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Entre los factores que aumentan el riesgo de padecer hiperhidrosis se encuentran: la herencia, la obesidad o incluso el origen étnico (los asiáticos del sudeste son más propensos a desarrollar hiperhidrosis localizada).
Además, en las personas afectadas, en particular las mujeres, el acercamiento de la menstruación o lamenopausiaTambién hay estrés, nerviosismo u otras emociones fuertes que se sienten.
Cabe señalar que la hiperhidrosis se manifiesta sobre todo en las personas propensas a tener rubor (signo de incomodidad social) o palpitaciones cardíacas, y ocurre exclusivamente de día (nunca de noche).
¿Qué es lo que causa esta transpiración excesiva?
Todas las formas de hiperhidrosis tienen su origen en la hiperactividad de las glándulas sudoríparas, que se encuentran por millones en toda la superficie de la piel y son las que producen el sudor.
Así que la sudoración es un fenómeno fisiológico completamente normal. Y es una glándula ubicada en el cerebro, el hipotálamo, que normalmente actúa para regular la temperatura corporal, es decir, la producción de sudor. Cuando la temperatura corporal aumenta, el hipotálamo dilata las arterias y aumenta la producción de sudor. Es la evaporación de la sudor producida en la piel la que enfría el cuerpo. En promedio, un individuo adulto produce 1 litro de sudor por día. La producción puede ser de 3 a 4 veces mayor, en caso de hiperhidrosis.
Cuando la hiperhidrosis es primaria, la hiperactividad de las glándulas sudoríparas puede deberse al mal funcionamiento de las glándulas mismas o provenir del centro de control, el hipotálamo. Cuando es secundaria, la hiperhidrosis es el síntoma de otra patología.
Dependiendo de su magnitud, la hiperhidrosis puede ser difícil de experimentar por la persona afectada. Puede ser la causa de una fobia social en esa persona (debido a la molestia causada) y la molestia provoca más sudores.
La consecuencia fisiológica más importante de esta enfermedad es la deshidratación, además de que la sudoración hace que la piel sea más sensible a otras afecciones (verrugas, hormigueo, pie de atleta).

¿Cómo se trata la hiperhidrosis?
Si es secundaria, el tratamiento del trastorno causante puede aliviar los síntomas.
Si la hiperhidrosis es primaria, el tratamiento puede llevarse a cabo de varias maneras: con anti-sudoríferos potentes (que se encuentran disponibles sin receta médica), tomando medicamentos por vía oral (sólo con receta médica), mediante ionoporesis (un tratamiento que utiliza una corriente eléctrica) o mediante cirugía (se extirpa parte de las glándulas sudoríparas).
¿Cómo puedo prevenirla?
Este es quizás el punto más importante: a menudo bastan unas pocas medidas para prevenir la transpiración excesiva y sus consecuencias:
- le el uso de ropa adecuada, especialmente en materiales naturales (cottón, lino), para dejar respirar la piel.
- mantener una alimentación adecuada, evitando los alimentos y las sustancias (cafeína, alcohol, tabaco) que tienden a estimular la producción de sudor.
- y para reducir la incomodidad diaria, asegúrese de lavarse diariamente, sobre todo las zonas propensas a la hipertranspiración, para eliminar las bacterias y así evitar la aparición de olores corporales nauseabundos (y también de hongos).
- Otras medidas: la depilación, el uso de un anti-transpirante, etc.







