Entre los accesorios del mundo BDSM, está el látigo. Este encantador objeto es muy útil para infligir sufrimientos deliciosos a un sumiso o a uno mismo. ¡Eso sí, cuando se ama, no se rehúye el placer! El látigo, objeto de fantasía para la norma, vínculo fuerte entre la persona dominante y su sumiso/a. Está ahí para hacerte gritar de placer. Es la imagen misma de la unión del dolor y la excitación sexual. Sin embargo, manejarlo requiere un poco de destreza y habilidad. Y también hay que elegirlo bien. ¿Qué longitud de mango? ¿De correas? ¿Trenzado o no? … Y estas preguntas son pertinentes porque existen muchos tipos y es fácil tomar una mala decisión. Mmm, no está bien, eso merece un castigo… Basta de bromas, y pasemos.







