Hi, I'm Amber, an 18-year-old girl who is immersed in the exciting but sometimes confusing journey to adulthood. My life is full of colorful nuances and, although at times I feel like I am walking down an unknown path, I am excited for what the future has in store for me. Regarding my identity, I am in a constant process of self-discovery. I love exploring my own limits and challenging the expectations others may have of me. I firmly believe in authenticity and being true to myself, even when that means swimming against the current.
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Alborotada, caliente, exhausta de ese rico cogidón, llegué a casa de mi segunda cita. Me recibió y me dijo que pasara. Pasé y me senté en la sala, me dijo: ¡qué hermosa te ves hoy!, y me dio un beso. Yo le había chupado la verga a mi primera cita y el me dio un beso, me dijo que sabia a fresa. A lo cual le dije que era porque había comido un dulce… ¡Y QUÉ DELICIOSO DULCE ME COMÍ UFFFF! Sentados en la sala me dijo vamos a la recámara; subimos y pusimos una serie en la tele, nos acostamos los dos, y estábamos viendo la serie, de pronto el agarró con su mano la cara y me plantó un beso, me volteé y con mi pierna lo abracé, quedamos totalmente abrazados y acostados. Nos empezamos a besar, cuando empecé a bajar la mano hacia su bermuda, y como estaba corta metí la mano y por arriba del bóxer, le empecé a agarrar la verga. No me había bastado con haber cogido anteriormente, me sentía caliente y quería seguir cogiendo. Al momento que le agarré la verga por encima del bóxer, y empecé a besarlo, empecé a sentir como se le fue poniendo dura. Lo empecé a calentar, me subí encima de él, y le empecé a besar el cuello. Mientras lo estaba besando sentía su respiración como se agitaba. Empecé a desabrocharle el pantalón y ya vi que la verga se la había puesto dura, le quité el pantalón y el bóxer. ¡Estaba que ardía! Como traía vestido, el metió su mano debajo y empezó a tocarme y a provocar que me mojara, empecé a hacer ligeros movimientos encima de su verga con mi ropa interior; él sentía caliente; no me había quitado aún el vestido. Mientras más frotaba su verga con mi pubis, mas se alteraba. Se sentó de golpe y me pidió que me parara y que me volteara. Empezó a bajar el cierre de mi vestido y mientras yo me lo quitaba, él empezó a ponerse el condón… quiero suponerlo porque en realidad no me di ni cuenta. Cuando me vio en la lencería me dijo que quería que fuera completamente de él. Me acostó en la cama y empezó a besar todo mi cuerpo. Pero, yo no dije nada, me había quedado con el semen de mi otro novio en los senos y abdomen, y aun así me besó y lamió mis senos. Pasó su lengua por mis labios, cuello, senos, abdomen. Me empezó a quitar la lencería con delicadeza, hasta dejarme completamente desnuda. Le pedí que me besara luego de que ya había recorrido mi cuerpo con sus labios, teniendo el semen de mi primera cita, quería mezclar esos fluidos. Me besó y me puso las piernas en sus hombros, y fue ahí cuando me penetró poco a poco, sentía su verga dentro de mí, yo estaba disfrutando al máximo. Me penetraba una y otra vez, primero fue suave y delicado, luego empezó a acelerar el ritmo, la sacó y empezó a dar con ella pequeños golpecitos a mi pubis y a mi vagina; la frotaba de un lado a otro, provocando que yo deseara su verga. Y le dije: «¡por favor ya cógeme! Lo encendí al decirle eso; rápidamente me puso en cuatro, me dio una nalgada y al mismo tiempo que sentí la nalgada, sentí como su verga me entró durísimo en la vagina; empezamos a coger, me rebotaban los senos, y él me los agarraba y apretaba, pero sin dejar de cogerme. Sentía su verga hasta el fondo, no podía dejar de gemir y eso era lo que le encantaba y lo excitaba más. Empezó a darme otras nalgadas, y en eso me pidió que me acostara. Me acosté y siguió metiéndome su verga hasta que ya no podía más y rápidamente al salir de mi vagina, se quitó el condón y me echó todo su semen en el abdomen y ombligo. Lo había dejado igual de exhausto que el primero. Después de que terminó, me levanté para vestirme porque ya era hora de que me fuera. Pase al baño, y ahí me limpie el semen que me quedó. Me vestí, y al salir me besó y me dijo que había sido el mejor San Valentín que había tenido. Ese día fue magnífico, cogí con los dos. A los dos los dejé exhaustos, y yo llena de placer.
Desde mis primeros pasos en la infancia, supe que el baile sería mi pasión para toda la vida. Inspirada por diversas influencias en mi entorno familiar y cultural, me sumergí en el mundo de la danza con una devoción inquebrantable. A medida que crecía, enfrentaba desafíos y obstáculos, pero mi determinación y disciplina me permitieron superarlos y destacarme en la adolescencia. Durante mi juventud, me sumergí aún más en el baile, dedicando horas interminables al entrenamiento y participando en numerosas competiciones y eventos. A través de estos esfuerzos, coseché éxitos y logros significativos que me impulsaron hacia adelante en mi búsqueda de excelencia en la danza. Pero mi vida no se limitaba solo al escenario. A pesar de mi enfoque intenso en el baile, también encontré tiempo para cultivar relaciones significativas con amigos y familiares, así como para explorar otros intereses y actividades fuera del mundo de la danza. Este equilibrio entre mi carrera y mi vida personal me ayudó a mantenerme centrada y a disfrutar plenamente de mi viaje. Ahora, mientras miro hacia el futuro, lo hago con determinación y optimismo. Tengo metas y aspiraciones claras en mente, y mi autobiografía no solo narra mi viaje en la danza, sino que también ofrece una visión profunda de los desafíos que he enfrentado, las lecciones que he aprendido y las experiencias que me han moldeado hasta convertirme en la persona que soy hoy.
Durante mi juventud, me sumergí aún más en el baile, dedicando horas interminables al entrenamiento y participando en numerosas competiciones y eventos. A través de estos esfuerzos, coseché éxitos y logros significativos que me impulsaron hacia adelante en mi búsqueda de excelencia en la danza. Pero mi vida no se limitaba solo al escenario. A pesar de mi enfoque intenso en el baile, también encontré tiempo para cultivar relaciones significativas con amigos y familiares, así como para explorar otros intereses y actividades fuera del mundo de la danza. Este equilibrio entre mi carrera y mi vida personal me ayudó a mantenerme centrada y a disfrutar plenamente de mi viaje. Ahora, en mi adultez, mientras miro hacia el futuro, lo hago con determinación y optimismo. He establecido metas y aspiraciones claras en mente, tanto dentro como fuera del mundo de la danza. Mi autobiografía no solo narra mi viaje en la danza, sino que también ofrece una visión profunda de los desafíos que he enfrentado, las lecciones que he aprendido y las experiencias que me han moldeado hasta convertirme en la persona que soy hoy.
Mi historia comienza en mi juventud, cuando el baile se convirtió en el centro de mi vida. Pasaba horas y horas en el estudio, perfeccionando cada movimiento, cada paso. Participaba en competiciones, ganaba algunos, perdía otras, pero siempre aprendía y crecía como bailarina. Era un mundo en el que me sentía viva, en el que podía expresarme plenamente. Pero a medida que me acercaba a la adultez, empecé a darme cuenta de que había más en la vida que el baile. Mis amistades se volvieron más profundas, mis intereses se ampliaron y comencé a buscar un equilibrio entre mi carrera y mi vida personal. Fue un proceso gradual, pero poco a poco fui encontrando mi lugar en el mundo. A medida que avanzaba en mi carrera como bailarina, también comencé a explorar otras pasiones. Me interesaba la fotografía, así que empecé a tomar clases y a experimentar con diferentes estilos y técnicas. También descubrí mi amor por la escritura, y empecé a llevar un diario en el que registraba mis pensamientos y experiencias. Pero la vida no siempre fue fácil. Hubo momentos de duda y desánimo, momentos en los que me preguntaba si estaba siguiendo el camino correcto. Pero cada vez que me sentía perdida, volvía al baile. Era mi refugio, mi escape, mi pasión. Y siempre me recordaba por qué había elegido este camino en primer lugar. Con el tiempo, encontré un equilibrio entre todas mis pasiones. Seguía bailando, pero también exploraba mis intereses en la fotografía y la escritura. Y a medida que crecía y maduraba, también crecía mi confianza en mí misma y en mis habilidades. Empecé a trabajar como fotógrafa freelance, y mis escritos comenzaron a aparecer en revistas y sitios web. Hoy en día, estoy feliz con la vida que he creado para mí misma. Sigo bailando, sigo fotografiando, sigo escribiendo. Pero más importante aún, sigo creciendo, aprendiendo y explorando todo lo que el mundo tiene para ofrecer. Mi historia aún no ha terminado, pero estoy emocionada por ver a dónde me llevará el próximo capítulo.
En mi juventud, el baile era mi mundo. Pasaba horas en el estudio, perfeccionando cada movimiento, cada paso. Competía en eventos locales y nacionales, enfrentando desafíos y celebrando victorias. Pero a medida que me acercaba a la adultez, comencé a cuestionar si había más en la vida que el baile. Mis amistades se volvieron más profundas, mis intereses se ampliaron. Descubrí la fotografía y la escritura, dos nuevas pasiones que me cautivaron. Pasaba horas en el campo, capturando la belleza del mundo a través de mi lente, y noches escribiendo en mi diario, plasmando mis pensamientos y emociones. La transición a la adultez no fue fácil. Hubo momentos de duda y desánimo, momentos en los que me preguntaba si estaba siguiendo el camino correcto. Pero cada vez que me sentía perdida, volvía al baile. Era mi refugio, mi escape, mi pasión. Me recordaba por qué había elegido este camino en primer lugar. Con el tiempo, encontré un equilibrio entre todas mis pasiones. Seguía bailando, pero también exploraba mis intereses en la fotografía y la escritura. Me aventuré en el mundo laboral como fotógrafa freelance, y mis escritos comenzaron a aparecer en revistas y sitios web. Hoy en día, estoy feliz con la vida que he creado para mí misma. Sigo bailando, sigo fotografiando, sigo escribiendo. Pero más importante aún, sigo creciendo, aprendiendo y explorando todo lo que el mundo tiene para ofrecer. Mi historia aún no ha terminado, pero estoy emocionada por ver a dónde me llevará el próximo capítulo.
En mi juventud, el baile era mi mundo. Pasaba horas interminables en el estudio, perfeccionando cada movimiento, cada paso. Desde que era apenas una niña, había soñado con convertirme en una bailarina profesional, y cada día me acercaba un poco más a ese sueño. Competía en eventos locales, regionales y nacionales, enfrentando desafíos y celebrando victorias. Cada vez que subía al escenario, sentía una oleada de emoción y adrenalina recorrer mi cuerpo, recordándome por qué amaba tanto lo que hacía. Pero a medida que me acercaba a la adultez, comencé a cuestionar si había más en la vida que el baile. Mis amistades se volvieron más profundas, mis intereses se ampliaron. Descubrí la fotografía y la escritura, dos nuevas pasiones que me cautivaron. Pasaba horas en el campo, capturando la belleza del mundo a través de mi lente, y noches escribiendo en mi diario, plasmando mis pensamientos y emociones. La transición a la adultez no fue fácil. Hubo momentos de duda y desánimo, momentos en los que me preguntaba si estaba siguiendo el camino correcto. La presión de alcanzar el éxito en el mundo del baile a menudo se sentía abrumadora, y me encontraba preguntándome si valía la pena sacrificar tanto por un sueño. Pero cada vez que me sentía perdida, volvía al baile. Era mi refugio, mi escape, mi pasión. A través del baile, podía expresarme de una manera que no podía hacerlo de ninguna otra forma. Cada movimiento, cada gesto, tenía el poder de transmitir emociones que a menudo ni siquiera podía poner en palabras. A medida que continuaba mi viaje hacia la adultez, comencé a darme cuenta de que no tenía que elegir entre el baile y mis otras pasiones. Podía seguir bailando mientras exploraba mis intereses en la fotografía y la escritura. Me aventuré en el mundo laboral como fotógrafa freelance, capturando momentos especiales para clientes que confiaban en mí para inmortalizar sus recuerdos más preciados. Mis escritos también comenzaron a ganar reconocimiento. Mis artículos aparecieron en revistas locales y sitios web, y pronto encontré una audiencia que apreciaba mis reflexiones sobre la vida, el arte y la creatividad. Me sentía agradecida por la oportunidad de compartir mis pensamientos y experiencias con otros, y me motivaba saber que mis palabras resonaban con quienes las leían. Hoy en día, estoy feliz con la vida que he creado para mí misma. Sigo bailando, sigo fotografiando, sigo escribiendo. Pero más importante aún, sigo creciendo, aprendiendo y explorando todo lo que el mundo tiene para ofrecer. Mi historia aún no ha terminado, pero estoy emocionada por ver a dónde me llevará el próximo capítulo. Porque una cosa es segura: mientras siga bailando, mientras siga capturando momentos a través de mi lente, mientras siga plasmando mis pensamientos en palabras, estaré viviendo una vida que me llena de alegría y satisfacción. Y eso es todo lo que realmente importa.
Después de años dedicados al perfeccionamiento de mis habilidades en el baile, la fotografía y la escritura, llegó un momento en mi vida en el que sentí la necesidad de explorar nuevas formas de expresión dentro de mi entorno cotidiano. Decidí sumergirme aún más en mi comunidad local, buscando inspiración en las personas y lugares que me rodeaban. Comencé a involucrarme en proyectos creativos dentro de mi ciudad, colaborando con artistas locales en espectáculos de danza, exhibiciones de fotografía y eventos literarios. Estos proyectos me permitieron conectar con personas de diferentes ámbitos y experiencias, enriqueciendo mi perspectiva del mundo y alimentando mi creatividad de maneras que nunca antes había imaginado. A medida que me involucraba más en la comunidad, también descubrí nuevas pasiones y habilidades. Me convertí en mentora de jóvenes bailarines locales, compartiendo mi experiencia y conocimientos con la próxima generación de artistas. También empecé a enseñar clases de fotografía y escritura en centros comunitarios, ayudando a otros a descubrir y desarrollar su propio potencial creativo. Pero mi vida no era solo trabajo y proyectos creativos. También encontraba tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida: paseos por el parque, cenas con amigos, tardes tranquilas en casa con un buen libro. Estos momentos de tranquilidad me ayudaban a recargar energías y a mantenerme equilibrada en medio del ajetreo de la vida cotidiana. A medida que crecía y evolucionaba como persona, también lo hacía mi arte. Mis fotografías capturaban la belleza y la singularidad de la vida en mi ciudad, mientras que mis escritos exploraban temas profundos y emocionales que resonaban con la gente de mi comunidad. Y, por supuesto, mi baile seguía siendo una parte fundamental de quién era, una forma de expresarme que nunca dejaba de inspirarme y emocionarme. En resumen, mi vida cotidiana estaba llena de creatividad, conexión y exploración. Cada día era una nueva oportunidad para descubrir algo nuevo sobre mí misma y sobre el mundo que me rodeaba. Y aunque mi viaje no siempre era fácil, siempre estaba agradecida por las experiencias y oportunidades que la vida me ofrecía. Porque al final del día, era mi pasión por el arte y mi conexión con los demás lo que me impulsaba a seguir adelante, lista para enfrentar cualquier desafío que se interpusiera en mi camino
Esto pasó cuando tenía 18 y me cogió un chico caliente. Me describo soy una mujer muy linda, blanca, flaca, mido aproximadamente 1,65 y el un chico un poco más alto que yo, moreno y muy flaco pero eso no es lo importante voy con el relato. Estaba buscando personas nuevas para hablar por una aplicación y conocí a este chico, me hice muy amiga de él por internet y hablábamos casi todos los días, pero algo normal sin nada caliente, un día como cualquier otro recibo una foto la cual era de su verga, la tenía muy grande y rica, aproximadamente 16 cm. 😜 Yo como soy bien putita al ver la foto me calenté al full y me masturbe viendo la foto imaginando que me penetraba esa rica verga Cuando le pregunto qué porque la foto me responde apenado que fue sin intenciones, se equivocó de chat a lo que yo me digo que tiene muy buena verga y me dice que lo sabe jejeje Desde ahí tuvimos varios chats hot donde nos morboseabamos demasiado, nos mandábamos fotos en el baño, mientras él se masturbaba y yo me tocaba mi vagina (cabe recalcar que no era virgen ya conocía todo sobre eso) un día nos dimos cuenta que vivíamos cerca aproximadamente 10 minutos en auto, el me invitó a su casa para conocerlo y cojamos yo acepté porque de verdad esa verga me tenía súper caliente. – Putita cachonda – Al otro día cuando llego a su casa, toco el timbre y me abre entro a la casa y noto que está solo supongo que había planeado eso para que podamos tener sexo, me dijo que pasara y me relajara que sí quería algo de comer, le dije que no tenía hambre, va a su cuarto y cuando sale noté que tenía su verga marcada en el pantalón y eso me calentó, me dijo que esperara que quería tomar una ducha a lo que entró al baño y mientras se duchaba entré para intentar verlo desnudo, en cuanto abrió los ojos me vio.😎😁 Tenía la verga parada y me dijo si quería entrar con el acepté, me quité la ropa y entré a la ducha a lo que siento sus labios con los míos dándome un beso súper atrevido y fuerte, respondo al beso y luego de allí nos calentamos y nos bañamos los dos solitos mientras el tocaba mi vagina y yo lo masturbaba, al salir secándonos en el mismo baño me dijo “agáchate” lo hice y me encontré su verga lo cual actué y me la metí en la boca y empecé a chupar esa verga el gemía mientras me decía “que puta eres” “me encantas” “esa boca me tiene mal”. Paré de chupar y le dije que le tocaba, nos fuimos al sofá me abrí de piernas y me empezó a chupar mi chocho. Al principio le daba como asco pero luego lo hizo tan rico que daba gritos de placer y tuve un orgasmo (supongo que era su primera vez dando sexo oral) luego me volteo y me puso en 4 en el sofá y me la metió entera así sin pensar, primero hizo movimientos suaves y luego empezó más duro.😍❌ Esa verga se sentía increíble tanto que no podía parar de gemir y el tampoco, paramos se sentó en el sofá y me le subí arriba a dar sentones como toda la putita que soy y él me decía “así continua amor” “quién diría que conociendo a alguien por internet me iba a salir toda una puta que coge rico” en ese momento acabó y sentí toda su lechita adentro mientras su pene palpitaba dentro de mí (fue una de las mejores experiencias de mi vida). Nos quedamos acostados un rato descansando aproximadamente 30 minutos cuando levantó la cabeza y me dice: dale puta chuparla que te voy a coger de nuevo, yo obedecí y se lo empecé a chupar como 10 minutos hasta que me dijo dale te la quiero meter, pero vamos para la habitación de mis padres me da morbo hacerlo allí.💋😉 Fuimos y había una cama bastante grande y en eso me dice dale abrite allí, lo hice me coloqué posición boca arriba con las piernas abiertas y el encima mío hicimos el misionero en eso me la metió de nuevo y seguimos follando como locos, me decía cosas súper sucias y yo todo un charco mi vagina, hasta que me dijo: amor no voy a aguantar más quieres que te acabe en la cara? Me daba un poco de miedo porque nunca me habían hecho eso pero como vi algunas escenas porno le dije que sí, me puse enfrente arrodillada con la boca abierta y se empezó a jalar la verga delante de mí hasta que dio un grito y se corrió en mi cara. Corrida facial Esta vez no botó tanto semen como la primera vez pero igual quedó gran parte de mi cara llena, nos vestimos y estuvimos hablando por un tiempo en su cocina hasta que llegaron sus padres, todo normal me presentó y todo bien llegó la hora de despedirnos, me dio un beso y me llevó a mi casa. Luego seguimos cogiendo pero eso queda para otro relato😘👉 Esa es la historia de uno de los mejores polvos de mi vida. No entendía cómo un chico pudo durar tanto, normalmente no duran ese tiempo ni son tan morbosos como el, pero él era único.
Amberhoks tenía 18 años y vivía en un pequeño pueblo en las afueras de la ciudad. Era una chica curiosa y aventurera, siempre buscando nuevas experiencias y emociones. Con su cabello largo y oscuro, y una sonrisa que iluminaba su rostro, Amberhoks era conocida por su espíritu libre y su naturaleza amable. Un día, mientras exploraba el bosque cercano a su casa, se encontró con un sendero que nunca antes había visto. Intrigada, decidió seguirlo, dejándose llevar por la emoción de lo desconocido. A medida que avanzaba por el sendero, descubría paisajes sorprendentes y criaturas fascinantes que nunca había imaginado. Con cada paso, Amberhoks se sentía más viva que nunca, disfrutando cada momento de su aventura. Al final del día, regresó a casa con el corazón lleno de gratitud por todas las maravillas que había descubierto. Desde entonces, Amberhoks continuó explorando el mundo que la rodeaba, siempre buscando nuevas aventuras y aprendiendo de cada experiencia que vivía. A sus 18 años, estaba lista para enfrentar cualquier desafío que se le presentara en su camino hacia el futuro.
Amberhoks, con sus 18 años rebosantes de energía y curiosidad, continuaba explorando el mundo que la rodeaba. En una cálida tarde de verano, mientras paseaba por el mercado local, sus ojos se encontraron con los de un joven apuesto que vendía productos agrícolas en un puesto cercano. Sus miradas se cruzaron brevemente, pero fue suficiente para encender una chispa de curiosidad en el corazón de Amberhoks. Decidida a conocer más sobre él, Amberhoks se acercó al puesto y entabló una conversación casual. Pronto descubrió que su nombre era Ethan, un agricultor local de espíritu igualmente aventurero. A medida que conversaban, Amberhoks se sintió atraída por su amabilidad y su pasión por la tierra. Con el tiempo, Amberhoks y Ethan comenzaron a pasar más tiempo juntos. Descubrieron que tenían mucho en común, desde su amor por la naturaleza hasta su deseo de explorar el mundo que los rodeaba. Juntos, compartieron aventuras emocionantes, desde largas caminatas por el bosque hasta noches bajo las estrellas. Con cada momento que pasaban juntos, Amberhoks se encontraba cada vez más enamorada de Ethan. Su risa contagiosa y su corazón gentil conquistaron su alma, y pronto se dio cuenta de que había encontrado a alguien especial en su vida. El amor entre Amberhoks y Ethan floreció como las flores en primavera, llenando sus días con alegría y su corazón con felicidad. A medida que su historia de amor se desarrollaba, Amberhoks sabía que había encontrado a su compañero de aventuras para toda la vida. Juntos, estaban listos para enfrentar cualquier desafío que el futuro les deparara, con el amor como su guía y su amistad como su fuerza.
ESTA HISTORIA ES FICTICIA ESCRITA POR DIANA Y YO. Antes de comenzar, déjame contarte un poco sobre mi historia con Emily No puedo decir exactamente cómo nos hicimos tan buenos amigos, pero en mi tercer año la tomé (una estudiante de primer año) bajo mi protección y nuestra relación se desarrolló rápidamente. Seguimos siendo grandes amigos durante toda la escuela... nos quedábamos a dormir, íbamos a fiestas... al final, incluso podría decir que en esos dos años como amigos, tuve más “citas” con ella que con todos mis novios juntos. Era natural que cuando me fui a la universidad nos mantuviéramos en contacto. La veía cada vez que volvía a casa y seguíamos como si el tiempo y la distancia no hubieran existido. Sin embargo, algunas cosas cambiaron... se estaba convirtiendo en una persona más definida, deslumbrante e independiente. Su compañía era mucho más atractiva y su apariencia… por sí sola era suficiente para hacerme cuestionar mi sexualidad. Sus curvas estaban definidas, pero más marcadas. Ella era más alta, todavía unos buenos cinco centímetros más baja que yo, y su cabello era largo y rizado, lo que me incitaba a pasar mis dedos por él. También había comenzado a usar delineador de ojos oscuro alrededor de sus atractivos ojos azul hielo. Todo en ella estaba mejorado de alguna manera, y yo lo deseaba: tocar, besar y lamer. La añoraba de la manera más extraña. Luego, mientras estaba en su casa durante las vacaciones de Navidad durante mi segundo año de universidad, finalmente le confesé. Habíamos estado saliendo todo el día, horneando y hablando… sus padres no estaban en casa, así que teníamos todo el lugar para nosotros solos. Estábamos haciendo galletas de jengibre glaseadas y ella, juguetonamente, metió mi dedo en el recipiente con glaseado. Después de mirarla en estado de shock, levanté mi dedo índice helado y le dije: "Hiciste este desastre... ahora tienes que limpiarlo..." Esperaba que ella lo limpiara con el trapo que estaba junto a ella en el suelo. mostrador, pero en lugar de eso tomó mi mano, metió mi dedo en su boca y chupó el glaseado. No puedo imaginar cómo era mi cara, pero estoy seguro de que estaba llena de asombro y conmoción. Ella realmente no pareció darse cuenta... entonces tomé una galleta helada y se la unté en la mandíbula. Ella se quedó paralizada con la boca abierta y me miró con sus ojos encantadores. “¿Vas a encargarte de esto?” preguntó, señalando la línea helada de su mandíbula. Me acerqué a ella y sostuve su barbilla en mi mano, luego procedí a lamer lentamente el glaseado de su cara. Di un paso atrás y la miré a los ojos mientras su rostro se ponía de un impactante color escarlata. Se convirtió en una guerra. Durante una hora nos congelamos y lamimos, siempre juguetones e inocentes. Luego, cuando terminaron las galletas, me di vuelta para salir de la cocina y subir a su habitación, pero ella bloqueó la salida, forzando sus brazos y pies contra los paneles de la puerta, formando una "X" con su cuerpo. Le pregunté si podía pasar y me dijo que sólo podría si le daba la contraseña… Empecé a pronunciar palabra tras palabra... frase tras frase, pero aparentemente nunca acerté. Molesto, decidí abrirme paso a través de ella. Empujé y tiré, pero resulta que ella es mucho más fuerte de lo que parece. Luego envolví mis brazos alrededor de su pecho en un abrazo amistoso, pero después de darme cuenta de que no había manera de que ella me devolviera el abrazo y me dejara pasar, giré mi cabeza hacia su cuello y la mordí. Funcionó. Ya sea por shock o disgusto, ella cayó de espaldas y pude pasar por la puerta y correr hasta su habitación. Ella me siguió y nos tumbamos en su cama y continuamos hablando... principalmente sobre la universidad. Todo el día la había estado presionando para que postulara para la universidad a la que asistía. Ella simplemente seguía diciendo “Tú eres el que me dejó… ¿por qué debería seguirte…” y yo le daba una razón tras otra… pero en su habitación, cuando me volvió a preguntar simplemente le dije: “Porque te amo. " Ahora ella y yo hemos sido mejores amigos durante tanto tiempo, por lo que nunca fue extraño para nosotros decir que nos amábamos. Esta vez, sin embargo, lo dije en un contexto diferente, así que cuando ella dijo "Yo también te amo", todo lo que pude decir es "conmigo es diferente". No pudimos profundizar mucho más porque su hermano llamó a la puerta y nos informó que él y sus padres estaban en casa. Me quedé un rato más y luego me fui. El segundo día de regreso a clases después del receso, Emily me llamó… Hablamos de esto y aquello, como siempre lo hacíamos y luego ella dijo que quería que le dijera algo y que quería que fuera honesto… ” Siempre soy honesto contigo”, respondí, “Solo pregúntame”. “¿Eres lesbiana?” "No... soy heterosexual... simplemente me gustan las chicas". "¿Entonces eres bisexual?" "Yo no me llamaría así... Es raro... ¿por qué quieres saberlo?" Pregunté, sintiéndome un poco nervioso. Luego, para equilibrar las cosas, pregunté: "¿Lo eres?" Hubo una pausa al otro lado de la línea, y luego…” No lo sé” “Bueno, ¿te atraen las chicas?” “Sí, pero también me atraen los chicos. Es difícil decirlo ya que nunca he estado con ninguno de los dos”. "Sí, eso plantea un problema... bueno, ¿alguna vez te has enamorado de una chica de la misma manera que te enamoraste de un chico?" "Solo uno." Ella respondió temblorosamente. En este punto estaba empezando a emocionarme y ponerme nervioso. "¿Yo la conozco?" Pregunté, tratando de mantener la calma. "En realidad... eres tú..." Contuve la respiración durante lo que pareció un minuto entero, tan emocionada que podría haber gritado. Casi había olvidado que todavía estaba hablando por teléfono cuando la voz de Emily volvió a sonar desde el otro extremo. “¿Mina?... Di algo…” “¿Cuánto tiempo hace que te sientes así?” “Casi cuatro años…” “¿Por qué no dijiste nada?” "Tenía miedo... pero después de que estuviste aquí la última vez, pensé '¿qué diablos'?" “Emily… hay tantas cosas que quiero decir ahora mismo…” “Está bien Mina. No tienes que decir nada, tengo que irme de todos modos, pero ¿todavía estás dispuesto a dejarme quedarme contigo si subo a visitar la escuela? “¡Sí, por supuesto! Eres más que bienvenido a quedarte aquí en cualquier momento”. “Está bien, entonces hablaré contigo más tarde…” Colgó y no hablamos por un rato. Después de unas semanas, me envió un correo electrónico diciendo que vendría a visitar y ver la escuela en un mes. El día que fui a recogerla al aeropuerto no podía mantener la calma. Mi cuerpo y mi mente gritaban. ¡Iba a ver a Emily en menos de una hora! Cuando llegué al aeropuerto no podía quedarme quieta... así que caminé en el área de recogida de equipaje, esperando que ella me avisara que el avión había aterrizado. El móvil que llevaba en el pantalón empezó a zumbar. Ella estuvo aquí. No puedo decir por qué, pero no quería que ella me viera al principio, así que me escondí detrás de un pilar. La observé mientras caminaba por las escaleras mecánicas en movimiento y hacia el piso lleno de gente, ella me estaba buscando, pero no salí de mi escondite. Luego, cuando estaba de espaldas, corrí detrás de ella, rodeé su perfecto trasero con mi mano y lo apreté. Se dio la vuelta y su rostro de sorpresa se convirtió en una sonrisa sonrojada. La tomé entre mis brazos y la sostuve fuerte contra mi cuerpo, deleitándome con su tacto y olor. No hace falta decir que no podría retenerla para siempre. La dejé ir y regresamos a mi auto. Hablamos todo el camino a casa... sobre la escuela, el trabajo, su nuevo piercing en el labio (que era increíblemente sexy), mi nuevo tatuaje, todo... acepta la conversación que habíamos tenido un mes antes. Esa primera noche me quedé dormido mirándola, acariciando su antebrazo, contento con solo tocarla y verla. Tenía tantas ganas de besarla y saborearla, pero era demasiado pronto. A la mañana siguiente se despertó cuando me llevé la mano a la cara y la rocé con los labios. Ella no se apartó, pero observó mientras la acariciaba y luego, como si nada estuviera pasando, comenzó a hablarme. Repasamos nuestro horario y, en general, el día pareció transcurrir con normalidad. En la tercera noche de su estadía, nos acomodamos en el sofá y comenzamos a ver películas. Ella estaba apoyada contra mí y no podía dejar de mirarla. Un par de veces ella miró y me sorprendió mirándola. "¿Qué?" preguntaba, y yo simplemente sonreía y le decía que viera la película. Cuando me levanté para cambiar las películas, ella se fue al baño. Mi corazón estaba latiendo. Tenía tantas ganas de besarla, pero sabía que nunca la habían besado y tenía miedo de que no le gustara. Sin embargo, no podía esperar que ella diera el primer paso porque sabía que estaba más nerviosa que yo. "Entonces, ¿qué veremos a continuación?" preguntó, saliendo del baño. "¿Qué quieres ver?" Pregunté volteándome desde mi posición agachada frente al televisor. "No importa... tenemos una lista completa que revisar" No podía quitarle los ojos de encima. Después de poner rápidamente el nuevo DVD en el televisor, me levanté y me paré justo frente a ella. "Entonces, ¿qué estamos viendo?" Puse mi mano en su mejilla, acunando su mandíbula, y me incliné... Cuando mis labios se cerraron sobre los de ella pensé que mi corazón iba a romperse en mi pecho. Ella era tan suave y dulce. Debió ser sólo un segundo, pero pareció que ese beso duró una eternidad. Luego me aparté para mirar su rostro sonrojado y sentí que el color subía al mío. "Es una sorpresa." Dije y tomé mi lugar en el sofá. Ella vino y se sentó a mi lado, acurrucándose y apoyándose en mí. La rodeé con el brazo y la abracé. No vi nada de esa segunda película que puse... la verdad es que ni siquiera recuerdo cuál era. Sí recuerdo que Emily sabía a menta y clavo. Recuerdo cómo se sintió su mano cuando extendió la mano y tomó la mía de mi regazo. Recuerdo que su olor era exótico y delicioso, y recuerdo la sensación de humedad entre mis piernas después de ese beso. La noche siguiente llevé a Emily a cenar a un restaurante elegante y luego al cine. En la oscuridad del teatro puse mi mano sobre su rodilla y froté lentamente con las uñas la parte interna de su pierna. Me di cuenta de que lo estaba disfrutando porque se deslizó más hacia abajo en el asiento y abrió más las piernas. Pasé mis uñas a lo largo de la costura de sus pantalones hasta arriba y acaricié ligeramente la entrepierna. Ella comenzó a respirar con dificultad y me preocupé un poco de que las otras personas en el teatro la escucharan y supieran lo que estaba pasando, así que decidí parar. Sin embargo, cuando aparté mi mano, ella la atrapó y la presionó entre sus piernas, frotándola. Cuando empezó a gemir, aparté mi mano con fuerza, luego tomé su barbilla y la besé, permitiendo que mi lengua se deslizara entre sus labios y se mezclara con la de ella. "Espera", susurré, "solo espera"..
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