Mírame a los ojos una vez e invadiré tus pensamientos más locos. Soy el tipo de mujer que cautivará a todo tu mundo. ¡Conmigo lo único que quieres es jugar! Y nunca digo que no a la diversión... en mi habitación siempre te recibirán con una cálida sonrisa, un humor vertiginoso y una propuesta morbosa. Siéntete a gusto y disfruta del momento.
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La sensualidad es un rasgo que puede aparecer tanto en hombres como en mujeres. La sensualidad siempre ha sido considerada un atributo muy arraigado en la mujer y lo analizaremos desde una perspectiva femenina, pero también se puede aplicar a los hombres. Es una cualidad muy ligada a las sensaciones, particularmente al deseo. Aunque no lo parezca, no es algo innato, es decir, que se puede obtener a pesar de su complejidad. Es importante resaltar la dificultad de lograrlo porque debemos trabajar tanto externa como internamente, y tener diferentes conceptos muy interiorizados para poder lograrlo. Pero con motivación y perseverancia podrás lograrlo. Veamos qué debemos tener en cuenta para conseguir nuestro objetivo: Autoconfianza: Este es un punto clave para poder ser sensual. Debes tener un estilo individual, una personalidad única. Nuestro propio autoconcepto debe diferenciarnos de los demás. Conoce cuáles son nuestras fortalezas y cómo aprovecharlas de forma natural. Hablamos de personas que se quieren a sí mismas, que tienen una autoestima sana y equilibrada. Mujeres autónomas, fuertes e independientes. Que sepan proyectar y exteriorizar todo su potencial. Importancia de los sentidos: A una mujer sensual le encanta ver, saborear, oler, tocar y saborear. Por ello, apreciará cada sensación sensitiva y la cuidará al detalle en su propia persona (modulación y manejo de la voz, forma de sentir, forma de vestir según su personalidad, etc.). Cultivar el intelecto: Este es un aspecto extremadamente importante para desarrollar la sensualidad. A una persona tosca, vulgar o ignorante le resultará difícil ser sensual. No hace falta ser un erudito, pero sí ser capaz de tener temas de conversación diferentes, versátiles y fluidos. Hay que estar al día de la información actual, dominar diferentes áreas del conocimiento y saber desarrollarlas de forma divertida, atrevida e inteligente, adaptándose al nivel de los interlocutores. Debes evitar parecer artificial, pedante o narcisista. La rigidez de pensamiento y la arrogancia son actitudes que debemos evitar. Saber estar: Según el experto en protocolo Carlos Fuente: “Saber comportarse según el entorno en el que se encuentra, sin que ello implique la pérdida de la propia personalidad. » Los buenos modales y la correcta educación son importantes y nos aportan elegancia, actitud muy compatible con la sensualidad. La prudencia, la discreción y la sencillez son pilares fundamentales de las habilidades interpersonales. Algunas características en las que deberíamos trabajar serían:
- Mantener la calma ante situaciones adversas. - Cuidar nuestro lenguaje, tanto verbal como no verbal. - No busques notoriedad y no alardes de tus méritos personales. - No emitir juicios de valor prejuiciosos ni hacer preguntas incómodas, sabiendo en todo momento cuándo hablar y cuándo guardar silencio. - Saber escuchar y respetar los turnos de palabra. - Ser conciso, evitando la repetición de ideas o hechos. - Ser comprensible, amable y cordial. Mantenerse en forma: Esto no quiere decir que debamos tener un cuerpo escultural o perfecto, porque siempre habrá diferentes gustos en este aspecto y, según se ha dicho, es más relevante lo natural que lo artificial. Sin embargo, mantener cierta actividad en nuestro cuerpo nos aporta agilidad, ayudándonos a controlar nuestros movimientos con mayor facilidad. Además, sin necesidad de ser grandes deportistas, el ejercicio físico nos ayudará a parecer más sexys, lo que si bien no es un atributo imprescindible para ser sensual, sí es algo que suma positivamente. Dominio de los movimientos: Velar por la higiene postural, saber moverse de forma sutil, sugerente y elegante. Una mujer sensual gestiona todo lo que la rodea, sabe qué hacer y cómo moverse para llamar la atención y cautivar corazones de forma armoniosa y natural. Como explicamos anteriormente, la importancia de los sentidos es fundamental. Sé positivo: ten un sentido del humor atrevido y sabes gestionarlo dependiendo de con quién estés hablando. Una persona que está constantemente deprimida y pesimista no crea ninguna atracción. Ser emprendedor, ingenioso y divertido son atributos muy atractivos (sin olvidar saber estar presente en cada momento y ocasión). Mantener la intriga: Proponer sin mostrar todas las cartas, dejando espacio a la imaginación. Saber decir que no en determinadas ocasiones y ser capaz de verse como un desafío para la persona interesada. El erotismo siempre debe primar sobre la sexualidad. Alimentar la fantasía y las ganas de descubrir más es una de las herramientas básicas de una mujer sensual.
Cada minuto que compartimos es un tesoro preciado que atesoro en lo más profundo de mi ser. En esos momentos, el tiempo parece detenerse, y el mundo exterior desvanece su importancia en comparación con la riqueza de nuestra conexión. Cada palabra intercambiada, cada risa compartida, cada silencio cómodo, todo contribuye a tejernos más estrechamente en el tapiz de nuestra relación. Cada minuto que pasamos juntos se convierte en una pequeña joya en el collar de nuestros recuerdos, una prueba tangible de nuestra complicidad y afecto mutuo. En esos momentos, nos sumergimos en la plenitud del presente, dejando de lado las preocupaciones del pasado y las incertidumbres del futuro, para simplemente existir en la magia de nuestro vínculo compartido. Cada minuto que compartimos es una oportunidad para aprender, crecer y enriquecernos mutuamente. A través de nuestras conversaciones profundas y nuestras aventuras compartidas, exploramos nuevos horizontes de entendimiento y nos desafiamos a nosotros mismos a alcanzar nuevas alturas de empatía y comprensión. Cada minuto que dedicamos el uno al otro es una inversión en el amor y la amistad, una demostración de nuestro compromiso mutuo de estar presentes y apoyarnos en todos los momentos de la vida. En esos momentos de cercanía y conexión, encontramos fuerza, consuelo y alegría, fortaleciendo los lazos que nos unen y construyendo recuerdos que perdurarán toda la vida. En resumen, cada minuto que compartimos es un regalo del universo, una oportunidad preciosa para celebrar la belleza de nuestra conexión y la profundidad de nuestro amor. Atesoro cada momento que paso a tu lado y estoy agradecido por la bendición de tenerte en mi vida.
Cuando tengo la dicha de verte a través de la cámara, se desata un torbellino de emociones dentro de mí. Desde el momento en que tu imagen aparece en la pantalla, siento que el tiempo se detiene y el mundo entero se desvanece, dejando solo espacio para nosotros dos en ese momento compartido. Tu presencia en la pantalla irradia una luz especial, una energía que atraviesa el espacio virtual y llega directamente a mi corazón. Cada sonrisa, cada gesto, cada mirada capturada por la cámara es un recordatorio palpable de la conexión que compartimos, una ventana a tu mundo que me permite sentirme aún más cerca de ti. Ver tu rostro en la pantalla es como recibir un abrazo virtual, una sensación reconfortante que me llena de alegría y gratitud. Aunque estemos separados por la distancia física, tu imagen en la pantalla crea un puente que une nuestros corazones y nos permite compartir momentos de intimidad y complicidad como si estuviéramos cara a cara. Cada vez que te veo por la cámara, siento una oleada de felicidad y emoción que me recorre de pies a cabeza. Es como si el universo conspirara para traerte un poco más cerca de mí, recordándome la belleza y la magia de nuestra conexión incluso a través de las barreras del espacio y el tiempo. En resumen, verte por la cámara es una experiencia que atesoro con todo mi ser, un regalo precioso que ilumina mi día y llena mi corazón de amor y alegría. Estoy agradecido por cada momento que compartimos de esta manera y ansío el día en que pueda verte en persona una vez más.
Al amparo de la noche estrellada, siento la brisa del mar acariciar suavemente mi piel mientras camino descalza sobre la arena mojada de la playa. La luz plateada de la luna se refleja en las olas que rompen suavemente en la orilla, creando un espectáculo fascinante que me invita a sumergirme en la magia del momento. Mis pies se hunden a cada paso en la cálida y suave arena, mientras mis pensamientos se pierden en la inmensidad del océano que se extiende ante mí. El sonido constante de las olas me rodea con una melodía relajante, como si el mar mismo estuviera susurrando secretos de amor y pasión. A lo lejos, veo la silueta de mi amante, de pie a la luz de la luna, el resplandor celestial ilumina su rostro con un brillo etéreo. Nuestras miradas se encuentran y en ese momento sé que este lugar, este momento, será testigo de un amor profundo y eterno. Nos acercamos lentamente, nuestras manos buscando en la oscuridad, nuestros corazones latiendo al unísono al ritmo del mar. El aroma salado del océano se mezclaba con el dulce aroma que envolvía el aire, creando una atmósfera llena de deseo y pasión. A la luz de la luna, nos entregamos el uno al otro con pasión desenfrenada, dejando que el amor nos envuelva como las olas acarician la playa. Cada beso, cada caricia se convierte en un homenaje a esta noche mágica, donde el tiempo parece detenerse y sólo existimos tú y yo, unidos en un amor que trasciende todas las barreras. Así, bajo la luz de la luna y con el sonido del mar como testigo, experimentamos nuestro amor con una intensidad que sólo se encuentra en los rincones más secretos del corazón humano.
Bajo el resplandor dorado del sol poniente, me encuentro sentado en una terraza frente al mar, donde la brisa salada se mezcla con el tentador aroma de las delicias que me esperan. Mi mirada se dirige al horizonte, donde el mar se funde con el cielo en una perfecta armonía de tonos azules y dorados, mientras espero impaciente la llegada de mi banquete. Una copa de vino blanco reposa entre mis dedos, su copa está fría al tacto mientras observo la luz del sol bailar en el interior, reflejando destellos dorados que prometen una experiencia sensorial inolvidable. El aroma afrutado del vino llena mis sentidos, preparándome para el festín que se avecina. El camarero se acerca con una fuente adornada con una exquisita selección de mariscos frescos: camarones bañados en salsa de limón y ajo, ostras recién peladas con sus jugos salados goteando tentadoramente y vieiras chamuscadas en mantequilla y hierbas. Se me hace la boca agua al ver estas delicias marinas, con ganas de saborear cada bocado. Con las manos temblorosas de impaciencia, me sirvo una copa de vino blanco, dejando que su frescura y dulzura acaricien mi paladar antes de tomar el primer sorbo. El líquido dorado se desliza por mi garganta con una dulzura embriagadora, despertando mis papilas gustativas y preparando mi paladar para el festín que se avecina. Desde el primer bocado de camarones, cierro los ojos y me dejo llevar por la explosión de sabores que estallan en la boca: la frescura del marisco, la sutileza del ajo y el limón, y el ligero toque picante que deja. un rastro de calor en mi lengua. Cada bocado es una experiencia sensorial única, un baile de sabores y texturas que me transporta a un lugar de absoluto placer. Con cada sorbo de vino y cada bocado de marisco, me sumerjo cada vez más en este festín de los sentidos, dejando que el vino y la comida se conviertan en una extensión de mí mismo, una expresión de mi amor por los placeres de la vida. En este momento, bajo el sol poniente y frente al mar infinito, me siento viva, en armonía con el mundo que me rodea y en comunión con los sabores que nutren mi alma.
En el mundo digital me convierto en creadora de sueños y musa para quienes se aventuran a explorar el universo que construyo frente a la webcam. Soy apasionada, creativa y dinámica, una fuerza de la naturaleza que se despliega con energía ilimitada frente al lente virtual. Cada sesión frente a la cámara es una oportunidad para dar rienda suelta a mi imaginación y dar rienda suelta a mi lado más salvaje y creativo. Me sumerjo en un océano de posibilidades, donde cada gesto, cada mirada se convierte en expresión de mi ser más íntimo y auténtico. Ningún límite ni barrera me detiene, solo la libertad de ser quien soy y explorar los límites de mi propia imaginación. Con cada clic de un obturador, mi pasión se enciende y mi creatividad florece, creando un espectáculo visual que cautiva y atrae a todos los que tienen el privilegio de presenciar mi arte. Me gusta jugar con luces y sombras, con ángulos y perspectivas, para capturar la esencia misma de mi ser y transmitirla a través de la pantalla con una intensidad que traspasa fronteras y conquista corazones. Mi cuerpo se convierte en un lienzo y una herramienta de expresión, una extensión de mi creatividad y mi pasión que se despliega con gracia y sensualidad frente a la cámara. Cada pose, cada movimiento, está cuidadosamente calculado para transmitir un mensaje, para contar una historia que despierte emociones y desate pasiones en quienes me miran al otro lado de la pantalla. Pero más allá de la estética y la sensualidad, hay una profundidad en mi arte que va más allá de lo superficial. Cada sesión frente a la cámara es una oportunidad para explorar mi interior, conectar con mis emociones más profundas y darles forma a través de la imagen. Soy un artista en busca de la verdad, un buscador incansable de belleza y significado en un mundo que a veces parece carecer de ambos. En definitiva, soy apasionada, creativa y vibrante frente a las cámaras web, una fuerza de la naturaleza que despliega su arte con una intensidad y autenticidad que trasciende lo virtual y se convierte en una expresión pura de mi ser. Soy una creadora de sueños, una musa para quienes buscan inspiración y una fuerza imparable que desafía los límites del arte y la creatividad en el mundo digital.
Bajo la luz del sol que se filtra a través de las cortinas, me encuentro de pie frente al espejo, observando mi reflejo con una mezcla de admiración y curiosidad. Soy una mujer multifacética, una mezcla de misterio y encanto que se refleja en cada gesto, en cada movimiento gracioso de mi cuerpo. Mi mirada es profunda, llena de historias no contadas y secretos guardados bajo llave, y mis labios curvan una sonrisa traviesa que promete aventuras aún por vivir. Mi cabello cae en sedosas ondas sobre mis hombros, una cascada de ébano que enmarca mi rostro con un halo de misterio y sofisticación. Mis ojos, de un color indescifrable, brillan con una chispa traviesa que invita a descubrir los secretos que se esconden detrás de ellos. Soy una mujer de mirada penetrante, capaz de leer entre líneas y descifrar los deseos más profundos de quienes se atreven a acercarse a mí. Mi cuerpo es una obra de arte en constante cambio, una sinfonía de curvas y líneas que bailan a mi ritmo. Me gusta jugar con mi feminidad, con la sensualidad que emana de cada gesto y cada movimiento, sabiendo el poder que tengo sobre quienes se atreven a admirar mi belleza. Soy una mujer segura de sí misma, consciente de mis encantos y dispuesta a utilizarlos para conseguir lo que deseo. Mi guardarropa es una extensión de mi personalidad, una expresión de mi creatividad y estilo único. Me encanta jugar con la moda, mezclando tendencias y estilos para crear looks que reflejen mi individualidad y espíritu libre. Desde vestidos fluidos que ondean con el viento hasta conjuntos ajustados que muestran mis curvas, cada prenda que elijo cuenta una historia y revela una parte de mi alma. Soy una mujer de pasiones ardientes y sueños imposibles, buscadora incansable de emociones intensas y experiencias inolvidables. Me gusta vivir al límite, explorar los límites de mi ser y sacudir las convenciones sociales que intentan encerrarme en un molde preestablecido. Soy una mujer audaz y valiente, dispuesta a asumir cada desafío que se me presente y conquistar el mundo con mi determinación y fuerza interior. En definitiva, soy una mujer interesante y fascinante, una combinación de belleza e inteligencia, pasión y determinación. Soy una fuerza de la naturaleza, una presencia magnética que atrae a todos los que se cruzan en mi camino y los envuelve en el misterio y el encanto que emanan de mi ser. Soy única, irremplazable, una mujer que deja una huella imborrable en el corazón de quienes tienen el privilegio de conocerme.
Los momentos íntimos y privados que comparto con mis usuarios son como tesoros escondidos en el vasto paisaje de nuestras interacciones. En esos momentos, nos sumergimos en una atmósfera de confianza y complicidad, donde las barreras se desvanecen y nos permitimos ser completamente auténticos y vulnerables el uno con el otro. Cada conversación en privado es como abrir una puerta a un mundo secreto, donde podemos explorar nuestras ideas más profundas, compartir nuestras emociones más íntimas y revelar partes de nosotros mismos que raramente mostramos al mundo exterior. Es un espacio sagrado donde nuestras palabras se convierten en vínculos invisibles que nos unen más estrechamente, creando una conexión que trasciende lo superficial y lo mundano. En esos momentos, nos convertimos en cómplices de la vida, compartiendo nuestros sueños, miedos, esperanzas y deseos en un intercambio de confidencias que alimenta el alma. Cada palabra compartida es un regalo precioso que atesoro en lo más profundo de mi ser, una prueba tangible de la confianza y el respeto mutuo que compartimos. Los momentos en privado con mis usuarios son un recordatorio constante de la belleza y la magia de la conexión humana. En esos momentos de intimidad compartida, nos abrimos el uno al otro de una manera que nos permite conocernos y comprendernos más profundamente. Es en esos momentos donde descubrimos la verdadera riqueza de nuestras relaciones y la profundidad de nuestro afecto mutuo. En resumen, los momentos en privado con mis usuarios son como joyas preciosas que atesoro con todo mi ser. Son oportunidades para crecer, aprender y compartir, y para celebrar la belleza y la singularidad de cada individuo que tengo el privilegio de conocer. Estoy agradecido por cada momento de intimidad compartida y ansío muchos más en el futuro.
Para mí, las nuevas experiencias a través de la cámara son como abrir una puerta a un mundo de posibilidades infinitas. Cada vez que me sumerjo en una nueva aventura frente a la lente, siento una emoción palpable que recorre todo mi ser, como si estuviera a punto de embarcarme en un viaje emocionante y desconocido. La cámara se convierte en mi aliada, capturando momentos fugaces y transformándolos en recuerdos que perdurarán para siempre. A través de su lente, puedo explorar nuevos paisajes, conocer personas fascinantes y sumergirme en mundos que de otra manera nunca tendría la oportunidad de experimentar. Cada clic de obturador es como un disparo de adrenalina, una explosión de emoción que me impulsa a explorar y crear con pasión y determinación. Me encanta experimentar con ángulos, luces y sombras, buscando capturar la esencia misma de cada momento en una imagen que trascienda el tiempo y el espacio. A través de la cámara, puedo expresar mi creatividad de formas que nunca antes había imaginado. Desde retratos íntimos hasta paisajes impresionantes, cada imagen que capturo es una expresión de mi visión única del mundo y de mi deseo de compartir mi perspectiva con los demás. Pero más allá de la técnica y la estética, lo que realmente me cautiva de las nuevas experiencias a través de la cámara es la oportunidad de conectarme con otras personas de una manera profunda y significativa. Cada sesión fotográfica es una oportunidad para conocer historias inspiradoras, para aprender de los demás y para compartir momentos de alegría y camaradería. En resumen, las nuevas experiencias a través de la cámara son una fuente inagotable de inspiración y asombro para mí. Cada vez que me sumerjo en este mundo lleno de posibilidades, siento que estoy viviendo al máximo y explorando todo lo que la vida tiene para ofrecer. Y eso, para mí, es una sensación verdaderamente extraordinaria.
Soy una colombiana ardiente y dulce, una mezcla única de pasión y calidez que define mi esencia y mi forma de estar en el mundo. En cada latido de mi corazón, siento el fuego que arde con la intensidad del sol en mi tierra natal, una energía que me impulsa a abrazar la vida con entusiasmo y determinación. Mi ardor se manifiesta en cada aspecto de mi ser, desde mi espíritu indomable hasta mi determinación inquebrantable. Soy una guerrera, lista para enfrentar cualquier desafío que la vida me presente con valentía y resolución. Mi pasión por la vida es palpable, una fuerza poderosa que me impulsa a perseguir mis sueños con fervor y convicción. Pero más allá de mi ardiente naturaleza, también hay una dulzura que define mi ser. Soy como una brisa suave que acaricia la piel, una presencia reconfortante que ilumina los corazones de aquellos que tengo el privilegio de conocer. Mi corazón es tan dulce como la miel, y mi sonrisa irradia una calidez que envuelve a los demás en un abrazo de amor y bondad. Como una verdadera colombiana, llevo en mi ser la riqueza de mi cultura y la profundidad de mis raíces. Mi espíritu está impregnado de la música y el color de mi tierra natal, y mi alma está tejida con los hilos de las historias y tradiciones de mi pueblo. Soy una embajadora de la belleza y la diversidad de Colombia, llevando conmigo la alegría y la pasión que caracterizan a mi gente. En resumen, soy una colombiana ardiente y dulce, una combinación única de fuerza y ternura que define mi ser. En cada paso que doy y en cada palabra que pronuncio, llevo conmigo el legado de mi tierra natal y la luz de mi propia alma, compartiendo mi amor y mi pasión con el mundo que me rodea.
Ámame como soy, con todas mis imperfecciones y peculiaridades, con mis luces y sombras, con cada parte de mi ser que me hace único. Permíteme ser auténtico frente a ti, sin miedo a ser juzgado ni rechazado, porque en tu amor encuentro el refugio donde puedo ser completamente yo mismo. Soy una obra en constante proceso, una combinación de experiencias, sueños y aspiraciones que se entrelazan para formar mi identidad. En mi interior albergo un universo de emociones, pensamientos y deseos que anhelan ser comprendidos y aceptados por alguien que me ame incondicionalmente. Mis virtudes son como estrellas brillantes que iluminan mi camino, mientras que mis defectos son como sombras que danzan en la penumbra. Te invito a explorar cada rincón de mi ser, a descubrir mis sueños más profundos y mis miedos más oscuros, y a aceptarme tal como soy, con amor y compasión. Ámame con todas mis contradicciones, con mis días buenos y mis días malos, con mis risas y mis lágrimas. Permíteme compartir contigo mis alegrías más grandes y mis tristezas más profundas, y sé mi compañero en cada momento, sea de felicidad o de dolor. En tus brazos encuentro la seguridad y el consuelo que tanto anhelo, el amor que me impulsa a ser la mejor versión de mí mismo. Eres mi refugio en medio de la tormenta, mi faro en la oscuridad, y en tu amor encuentro la fuerza para enfrentar cualquier desafío que la vida me presente. En resumen, ámame como soy, con todas mis imperfecciones y peculiaridades, y juntos construiremos un amor que sea auténtico, profundo y eterno.
Soy una persona apasionada y feliz que encuentra alegría en cada día que se despliega ante mí. Mi corazón late al ritmo de mis sueños y aspiraciones, y mi espíritu está lleno de una energía vibrante que impulsa cada paso que doy en esta maravillosa travesía llamada vida. Desde que abro los ojos por la mañana, siento una emoción palpable por las infinitas posibilidades que el día me ofrece. Cada momento, ya sea pequeño o grande, es una oportunidad para explorar, aprender y crecer. Me sumerjo en cada experiencia con entusiasmo y pasión, saboreando cada instante como si fuera un regalo precioso. Mi felicidad no está ligada a circunstancias externas, sino que emana de un profundo sentido de gratitud y aprecio por todo lo que tengo en mi vida. Desde las relaciones significativas que nutren mi alma hasta las simples bellezas de la naturaleza que me rodea, encuentro razones para sonreír en cada rincón de mi existencia. Mi pasión es mi combustible, impulsándome a perseguir mis sueños con determinación y dedicación. No hay límites para lo que puedo lograr cuando canalizo mi energía hacia aquello que me apasiona. Cada desafío es una oportunidad para crecer y aprender, y cada logro es un testimonio de mi compromiso con mi propia grandeza. En mi viaje hacia la realización personal, celebro tanto los éxitos como los tropiezos, sabiendo que cada experiencia moldea mi carácter y me acerca un poco más a la mejor versión de mí mismo. Mi felicidad es contagiosa, irradiando hacia los que me rodean y creando un ambiente de positividad y alegría dondequiera que vaya. En resumen, soy una persona apasionada y feliz que abraza la vida con los brazos abiertos y el corazón rebosante de amor y gratitud. Cada día es una bendición, y estoy decidido a vivirlo al máximo, compartiendo mi luz con el mundo y dejando una huella de amor y alegría a mi paso.
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