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Pasar el rato en algún lugar Dame tus ojos que tuercen mi vida Ponme bajo tu hechizo Entonces escóndete, cállate Pon tu alma hasta que esté desnuda Muerde mis labios hasta que los rompas Roba mi corazón, desperdicialo Hasta que sea amor


Tengo que confesar que a veces No me gusta tu forma de ser Luego te me desapareces Y no entiendo muy bien por qué No dices nada romántico Cuando llega el atardecer Te pones de un humor extraño Con cada luna llena al mes

Pero a todo lo demás Le gana lo bueno que me das Solo tenerte cerca Siento que vuelvo a empezar Yo te quiero con limón y sal Yo te quiero tal y como estás No hace falta cambiarte nada



Tengo que confesar que a veces No me gusta tu forma de ser Luego te me desapareces Y no entiendo muy bien por qué No dices nada romántico Cuando llega el atardecer Te pones de un humor extraño Con cada luna llena al mes


Para tu amor lo tengo todo Desde mi sangre hasta la esencia de mi ser Y para tu amor, que es mi tesoro Tengo mi vida toda entera a tus pies Y tengo también Un corazón que se muere por dar amor Y que no conoce el fin Un corazón que late por vos



El día que fui a recogerlo al aeropuerto no podía mantener la calma. Mi cuerpo y mi mente gritaban. Cuando llegué al aeropuerto no podía quedarme quieta... así que caminé en el área de recogida de equipaje, esperando que él me avisara que el avión había aterrizado. El móvil que llevaba en el pantalón empezó a zumbar. No puedo decir por qué, pero no quería que él me viera al principio, así que me escondí detrás de un pilar. Lo observé mientras caminaba por las escaleras mecánicas en movimiento y hacia el piso lleno de gente, él me estaba buscando, pero no salí de mi escondite. Luego, cuando estaba de espaldas, corrí detrás de él, rodeé su perfecto torso con mis brazos y lo apreté.

Tu cuerpo, un pecado vestido de seda, un laberinto ardiente que ansío recorrer, cada curva y cada rincón tan perfecto, que en mis sueños no puedo dejar de ver.


...me bajé e hinqué entre sus piernas, me la llevé a la boca y empecé a mamársela esperando esa explosión de leche de macho en mi boca, y así fue, sentí como empezó a palpitar su verga mientras salían unos chorros de semen que se impactaba en mi pecho, en mis pezones y en mis labios. Me prestó su regadera, me enjuagué, me cambie y le pedí que me llevara a la oficina. Me preguntó si no quería comer, pero ya no tenía tiempo así que muy caballeroso me llevo a la oficina, bien cogidita y contenta..

Nuestra vida sexual cambio radicalmente a pesar de estar casados hace solo 2 años, de ser una esposa joven, sumisa y abierta a explorar distintos ámbitos de nuestra sexualidad, la vuelta a la normalidad de este mundo, hizo que mi hombre y amante mi esposo Pablo volviera a su pasión de abogado, lo cual lo lleva a extensas horas laborales y a viajes sin previo aviso.



Pasamos múltiples noches en las que esperábamos que mis hijas se quedaran dormidas para que ella se pasara a mi cuarto, llegaba cubierta de una sábana lista para disfrutar, no esperaba a cruzar palabras tomada mi verga con sus manos y me mostraba la habilidad que tenía con su boca, me pasaban corriente con cada chupada, era una artista con la boca, después se acostaba con las piernas muy abiertas y su raja húmeda, mi boca y mi lengua se deleitaban dándole placer mientras con mis dedos frotaba por dentro su punto G. Se venía con gritos fuertes, con el primer orgasmo me pedía que se la metiera hasta el fondo, me ponía más acelerado y empezaba a bombear esa deliciosa concha hasta terminar dentro de ella. Empecé a descubrir a una mujer muy caliente que tomaba más confianza y me dejaba descubrir esa boca sucia con sus palabras que me ponían a mil. -Métemela fuerte. -Hasta el fondo papi. -Quiero tu leche. -Párteme esa cuca. Se montaba y se meneaba como una autentica batidora, era una experta en la cama, al terminar se quedaba acostada al lado mientras me acariciaba el pene, así dormía un rato y volvía a su cuarto, parece una fantasía, pero todo ocurrió realmente y de forma mágica.

A los 18 años una es muy ingenua y no conoce ciertas cosas: términos, palabras clave, códigos internos; cosas que gente con más experiencia maneja. Cuando escuchaba a algunas chicas hablar de que "en la estación de servicio cerca de la carretera, en el kilómetro 143, en el último cubículo hay un gloryhole", no entendía a qué se referían; pero tampoco quería preguntar y quedar como estúpida, así que quise averiguarlo sola. Llegué al lugar me metí a ese cubículo del baño y esperé. Pasaron un par de minutos y nada raro ocurría, aparte del agujero ubicado a mi izquierda. En un momento, siento un ruido en la puerta, intento abrirla, pero había sido trancada desde afuera. Me asusté. Aún más asustada quedé cuando por aquel agujero, ingresó una enorme verga negra, de unos 23 cm de largo y 18 de gruesa. No supe como reaccionar. La curiosidad me ganó. Comencé a chuparla, motivada por lo sucio que se sentía todo, literal y figurativamente. Estar succionando el pene de un completo desconocido, en ese lugar; se sentía como algo que jamás había experimentado antes. Sentía como que no era yo, era una persona distinta que se despertó dentro de mí y no pretendía parar hasta que esa pija gigante explote de placer. Chupe y chupe, la metí lo más profundo que pude en mi boca, hasta mi garganta. La pajeé, la acaricié y cuando la sentí muy dura, me desnudé y me penetré la vagina con semejante armamento. El enorme miembro estiraba mis tejidos hasta límites desconocidos, exploraba en mi placeres que no conocía, conectando el color con el goce. El portador de semejante monstruosidad me penetraba con fuerza, moviéndose con vigor mientras yo gemía como una puta en celo y trataba de responder a sus embestidas con movimientos de mi cadera.
Es un momento en el que me sentí poseída por un deseo impresionante de sumisión y aventura, lubriqué el enorme pene con mi saliva, lo dirigí hacia mi ano y lo fui metiendo poco a poco. Me dolía y mucho, lágrimas brotaban de mis ojos, pero por alguna razón, eso me gustaba. Cuando logré meterla toda, la sensación de dolor e incomodidad parecía no estar relacionada con algo negativo, sino todo lo contrario, por eso gritaba como endemoniada "cógeme, cógeme fuerte. Rómpeme el culo"; mi amante anónimo no dudó en demostrarme toda su fuerza y brutalidad, descargando su energía sexual en mi hasta entonces virgen esfínter, que ahora se abría acomodándose a su tamaño digno de un caballo. Apoyé las manos en la otra pared y fui moviéndome, tratando de replicar sus fuertes embestidas, haciendo que esa monstruosidad me penetre hasta lo más profundo.
Sentía esa verga abriéndose paso en mis intestinos. El rebote de mis tetas, el sudor, mis fluidos y los suyos mezclándose, sentir la pared del cubículo en mis nalgas mientras sus huevos rebotaban en mi clítoris y su poronga me destrozaba toda; fue una experiencia única. Mis alaridos de dolor y placer se debían escuchar a cuadras. Realmente estaba gozando algo que debía ser un sufrimiento. En un momento le pedí a aquel hombre misterioso que me dé una señal cuando estaba por eyacular, quería sentir su semen en mi boca y tragarlo todo. Perdí la cuenta de cuantos orgasmos tuve, hasta llegué a tener un squirt. Finalmente él retiró su pene de mi ya destruido ano, entendí que era la señal de que estaba al borde del clímax. Me arrodillé y no necesité pajearlo tanto para que descargue una cantidad de leche digna de un semental equino. Su espesa descarga lleno mi boca y cayó en mis pechos. Me lo tragué todo. El sabor amargo y salado me encantaba. Se la seguí chupando hasta que él me terminó meando encima. Sentía que era el punto final a una jornada de entera sumisión a alguien claramente fuera de serie. La caminata a casa apestando a sudor, semen y orina, ni el desgarro anal el cual me mantuvo yendo al hospital y requirió puntos de sutura; no fueron suficientes para que me haya arrepentido de tan grandiosa experiencia.

Somos una pareja joven que quisimos experimentar nuevas experiencias en nuestro año de relación. Todo comenzó en una fiesta en nuestra casa donde nos encontrábamos tres parejas conviviendo, al calor de las copas cada esposo empezó a darle nalgadas a sus esposas frente a los demás y veíamos quien tenía las nalgas más grandes, después comenzamos a conversar en doble sentido con morbo haciendo referencia al sexo. Pasaron las horas y una pareja se retiró, quedando solo una pareja y nosotros, la conversación subió de tono aún más excitándonos y pasando al cuarto principal. Cuando entramos en el cuarto yo comencé a quitarle la ropa a mi esposa y la otra pareja comenzó hacer lo mismo, después intercambiamos y terminamos de desvestir a la esposa del otro, comencé por agarrarle sus pechos que para ser una señora de 48 años estaban muy bien, empecé a mamarle los pechos mientras veía como a mi esposa le comían el culo experimente algo que antes no había sentido una sensación entre excitación y celos así que agarre a mi esposa y compense a meterle la verga, después se acercó nuestra amiga pidiéndome la verga e hicimos intercambio con su esposo, empecé a darle lo que quería en posición del misionero mientras mi esposa le tocaba sus pechos mientras a ella le comían toda la vagina nuestro amigo. Comencé a cogérmela con ritmos y ella gritaba de placer y yo diciéndole k era mi puta por eso se merecía está verga.


Al voltear a ver a mi esposa la tenían ella estaba cabalgando sobre la verga de nuestro amigo con su culito expuesto y recordé que una de sus fantasías era sentir una doble penetración, así que sin piedad le comencé a penetrar el culito tan rico dándole con todas mis fuerzas mientras ella gritaba y nuestra amiga le cubría la boca ya que gritaba como si la estuvieran matando, pero era mi verga en su culo y la otra en su vagina lo que provocaba sus gritos de placer. Después mi esposa hizo realidad otra de mis fantasías que era verla teniendo sexo con otra mujer ya que comenzó a mamarle la vagina a nuestra amiga y al ver eso comencé a dale a mi esposa mientras estaba en la vagina de nuestra amiga después se pusieron hacer tijeras y eso nos excito aún más. Volvimos a intercambiar cogiendo bien rico, me acosté nuestra amiga empezó a cabalgar y muestras le daba chupadas a sus pechos y ella restregaba su vagina en mi verga, yo la seguía penetrando y al sentir que iba a explotar se costó y mi esposa encima de ella comenzaron a mamarle la verga esperando mi leche en sus caras de putas, comencé a masturbarme y dejé caer mi leche en sus caras y dándole mi verga en la boca a cada una para que la limpiaran.



Un viaje en tren con gayola incluida
De veinteañero en el tren Estrella nocturno mucho anduve,
con sus compartimentos cerrados y su pasillo lateral, la emoción contuve.
Lástima que ya no exista aquella forma de viajar e ilusionar,
con el avión y el AVE pocas aventuras amorosas puedes ambicionar.
En uno de aquellos viajes una mujer de mediana edad se sentó frente a mí,
en el compartimento éramos varios los pasajeros y a una charla amena accedí.
La mujer era muy elegante y culta, y con su elocuencia me embaucó,
hablaba de todo un poco y mi atención e interés captó.
La mujer llevaba botas de tacón, falda larga plisada, blusa y abrigo de piel,
el pelo recogido en un moño, gafas y en su angelical rostro algo de sombra de ojos y pintalabios color miel.
A medida que se adentraba la noche los pasajeros iban apeándose,
de madrugada, en aquel compartimento, solo quedábamos los dos y fue acomodándose.
Me comentó que su marido, puntual, la aguardaría en el andén,
que era un hombre afable y correcto. A todo le decía amén.
Tampoco escatimó elogios hacia mi persona, por simpático y educado,
yo le devolví los halagos. El cortejo empezaba. Lo tenía estudiado.
Aprovechando que yo era un viajero de paso al cual nunca más vería,
se lanzó a hacer algo que en su entorno laboral y social se abstendría.
Sentándose a mi lado me espetó un morreo tan intenso,
que no dudé en cogerle una mano y guiarla hacia mi paquete, ya inmenso.
Ella, bajando la cremallera sacó del interior mi rabo a tomar el fresco,
comenzó a machacarlo, con garra, hasta ponérmelo bien inhiesto.
Cubrió mi entrepierna con su abrigo por si alguien asomaba por el pasillo,
y sin perder el ritmo del machaque me iba lamiendo el cuello, sacando brillo.
El tiempo se nos echaba encima y se quedó con ganas de montarme,
pero era toda una experta zurrando sardinas, llegó a impresionarme.
Por fin llegué al éxtasis manchando el abrigo de considerable lechada,
ella exprimía mi polla, luego limpió su mano en la tela abrevada.
Sin despeinarse el moño ni desmaquillarse demasiado,
¡qué deliciosa gayola me proporcionó!, quedé extasiado.
Decidimos bajar del vagón por diferente puerta,
le dio un piquito a su marido y se fue alejando de mí, la muy puerca.

Sueños más salvajes
Permíteme abrir las puertas de mi imaginación y compartir contigo mis fantasías más íntimas y ardientes. Soy una mujer de buena apariencia, con curvas que invitan al deseo y una mirada que hipnotiza. En mis sueños más salvajes, me encuentro en un lugar apartado, rodeada por la naturaleza en su máxima expresión. El viento acaricia mi piel desnuda mientras me adentro en un juego de seducción sin límites. Mis manos exploran cada centímetro de mi cuerpo, desatando pasiones ocultas y deseos incontrolables. Sueño con ser sorprendida por un amante apasionado, alguien que despierte mis sentidos con sus caricias y susurros al oído. Juntos nos sumergimos en un baile erótico, entregándonos al placer sin reservas ni inhibiciones. Imagino encuentros furtivos en lugares prohibidos, donde el riesgo se mezcla con la excitación y el deseo se desborda en cada mirada y cada suspiro. Nos entregamos al calor del momento, explorando nuevas fronteras de placer y satisfaciendo cada uno de nuestros deseos más profundos. Mis fantasías son mi refugio secreto, donde puedo ser quien desee ser y explorar los límites de mi pasión sin restricciones. En cada sueño, encuentro un escape del mundo real y una conexión íntima con mis deseos más íntimos. Espero que estas palabras despierten tu curiosidad y alimenten tus propias fantasías, llevándote a un lugar donde el deseo y la pasión reinen supremos. Con ansias de explorar juntos los confines del placer.
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Mi sitio favorito
Uno de mis sitios favoritos es estar entre tus piernas. Y no como piensas, no follándote. Me encanta estar entre tus piernas con mi lengua. La lengua es increíblemente sensible, mucho más que mi polla tiesa. Cuando me dejas entre tus piernas y la punta de mi lengua toca tus suaves labios vaginales, no hay nada mejor. Aún no estás mojada, lo que significa que hay trabajo para mí, mmmh, delicioso. La punta de mi lengua abre cuidadosamente tu coño y se abre camino hasta tu clítoris.
Una vez que llego a esta bola mágica, empiezo a lamerte con toda la anchura de mi lengua, quiero que todo ahí abajo se moje. Luego me ocuparé de tu clítoris. Mis labios se apoderan de ella. Cierro los labios y empiezo a chupar, noto que tu clítoris está cada vez más grande y caliente. Empiezas a gemir. Mientras tengo tu clítoris completamente en la boca, lo trabajo al mismo tiempo con la lengua. Empujas mi cabeza entre tus piernas y me encanta. Ahora puedo recoger los frutos de mi trabajo. Con el masaje de la boca y de la lengua te has puesto muy húmeda y quiero probar tu dulce jugo. Vuelvo a lamerte el coño con la lengua de arriba abajo, un poco de tu dulce culo también, y saboreó el gusto de tus fluidos. Ahora empiezo a masajear el coño desde dentro mientras sigo chupándole el clítoris Con mis dedos, noto cómo tus músculos vaginales se contraen cada vez más, todo entre tus piernas está húmedo. Un temblor recorre tu cuerpo. Tu clítoris es grande y rojo, casi tan grande como la punta de un dedo, y no puedo dejar de acariciarlo. Gimes cada vez más fuerte y, mientras mi dedo sigue estimulándose por dentro, me doy cuenta de que estás a punto de explotar. Segundos después, te corres y todos tus fluidos corporales, el sudor, los jugos de tu coño, corren hacia mi boca, que lo absorbe y traga todo con avidez. Tu cuerpo sigue retorciéndose mientras sacas mi cabeza de entre tus piernas. Es una pena, porque podría quedarme aquí para siempre y seguir lamiendo...
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Todo el día sin bragas
La verdad es que últimamente vengo metiendome mano seguido, casi a diario. Son pajas rapidas, no importa el momento o el lugar. La rutina es la misma, en un determinado momento del dia decido que ya es hora masturbarme, chupo bien mis dedos que van derecho a mi conchita y luego de pasarlos un par de veces de arriba abajo ya estoy mojada. A veces juego con el mete y saca un rato, otras solo me dedico a mi clitoris. Algunas veces llego al orgasmo, otras no. A decir verdad solo me importa tocarme, sin importar el resultado. Pero aquella mañana me levante con algo distinto en mente, tenia ganas de jugar un poco. Hacia tiempo venia masturbandome casi de manera automática y esa vez, se me antojaba tomarme mi tiempo. Me esperaba un dia largo, pues tenia doble turno en el trabajo, mas el entrenamiento y algun que otro tramite por el centro de la ciudad. Asique decidí que andaria todo el dia sin bragas, a ver que tal me iba. Me puse mi uniforme, y mientras terminaba de alistarme para ir a trabajar, ya me recorria una electricidad por el cuerpo. El pantalón del trabajo es holgado, lo que toda mi zona intima estaba bastante libre y comoda, pero por alguna razon con cada paso que daba, sentia mi conchita contraerse y en consecuencia humedecerse. Uf mi dios, si ya comenzaba a estar mojada a las 6 am, como iba a terminar el dia sin meterme mano? La mañana en el trabaio fue la tipica, de a momentos mucho que hacer y de a ratos nada. Esos eran mis favoritos porque simplemente estaba sentada y sin dudas me servian para bajar mi excitación un poco. Llego mi horario de salida y fui a los vestuarios a cambiarme, mi segundo trabajo me esperaba. Me quite el uniforme y pude ver como el pantalon estaba mojado en la parte intima, lo acerque a mi cara para olerlo y si, definitivamente se podia oler la excitación en los restos de mis fluidos. Dios santo, una nueva ola de electricidad recorrio todo mi cuerpo y mis pezones protestaron poniendose erectos, ellos tambien comenzaban a reclamar atención. Intente ignorar todo aquello, tome mi nuevo uniforme, me vesti y me dirigí al edificio donde me esperaban otras seis horas de excitante tortura. Como era de esperarse, me pase todo el turno con la concha mojada. Nunca me habia costado tanto concentrarme en mis tareas, era como si mi cuerpo no me dejara pensar. No se porque el caminar sin ropa interior tenia ese efecto, sin dudas no creia que fuese para tanto cuando lo pense por la mañana. En un momento, intentando bajar una carpeta de un estante superior, roce mi zona intima con el borde del escritorio. UFFF, eso si que no lo esperaba, ese pequeño roce se sintio tan delicioso que no tuve otra opción mas que repetirlo. En cuanto me asegure que no se acercaba nadie, me coloque en la esquina del escritorio y comento a frotarme. Un par de movimientos bastaron para prenderme fuego, me mordi la lengua para contener mis gemidos, no queria que nadie me descubriera haciendo aquello, principalmente porque no queria detenerme. Al cabo de unos minutos escuché a mi compañera acercarse, asique me detuve. De no haberlo hecho sin dudas hubiese tenido un orgasmo ahi mismo, frotandome contra el escritorio con el uniforme puesto. Despues de pasar las seis horas mas largas de mi vida, llego el horario de ir a entrenar. Estuve a punto de no hacerlo, pero me daba culpa faltar, asique fui de todos modos. Llevaba un top negro que sin dudas hacia lucir muy bien mis pechos y una calza corta a juego. Por supuesto llevaba la calza bien metida entre la zanja de mis nalgas, para lucirlas mejor, y en consecuencia tambien tenia la calza bien metida entre los labios de m conchita. Uff, si antes al caminar me excitaba, hacerlo ahora con la friccion de la tela era un placer completamente diferente y de lo mas rico. Lo bueno de estar en el gimnasio es que mucha gente grita y en cierto punto gime al levantar mucho peso, asique mis gemidos (aunque fueran de placer) iban a pasar desapercibidos. Comence mi entrenamiento calentando y luego fui derecho hacia las pesas, con cada ejercicio que hacia sentia mi vientre contraerse, mis pezones endurecerse y todo el cuerpo con piel de pollo, la electricidad ya no era una ola pasajera, era una sensación constante en todo el cuerpo. Iba haciendo sentadillas, con bastante peso cuando por el espejo vi a un moreno extremadamente guapo haciendo hip trust, si no habia logrado el orgasmo en el trabajo, sin dudas lo lograria en el gimnasio. Disimuladamente logre sincronizar nuestros movimientos, cuando el bajaba yo tambien, por lo tanto los dos subiamos al mismo tiempo lo que significaba que gemiamos al mismo tiempo tambien. Probablemente el gemia por el esfuerzo fisico, yo por lo excitada que estaba. Cada vez que subia, la tela de la calzaba parecia meterse mas, mi pelvis se contraía aun mas (si es que eso fuera posible) y los gemidos que al principio eran timidos, terminaron liberandose sin problemas. Una sentadilla, un gemido. Otra sentadilla, OH SIIII. Otra sentadilla, AHHHH, Otra, AHHHH. Para la sentadilla numero diez, mis piernas flaqueaban y no necesariamente por el peso, podia sentir como mi conchita expulsaba sus jugos sin problemas. Deje la barra en su lugar, y me apoye sobre el espejo mientras intentaba regular la respiración. Habia sido uno de los orgasmos mas intensos en mucho tiemoo, y lo habia logrado en plena clase de entrenamiento, rodeada de gente y sin siquiera tocarme. Lejos estaba de calmarme, sino por el contrario, estaba aun mas cachonda que nunca. Decidi que ya era suficiente juego, tenia que llegar a mi casa y darme la mejor de las pajas. En cuanto atrevese la puerta de casa, me desnude. Me aprete los pechos con tanta fuerza que quedaron rojos. Necesitaba manos, manos por todo mi cuerpo. Seguí aprentandome, jugando con mis pezones y me dirigí hacia la mesa, para hacer lo mismo que habia hecho en el trabajo. Mi Dios, se senta tan bien. Estaba mas que mojada y mi clitoris hinchado agradecia cada movimiento, cada friccion con la dura superficie. Me incline hacia la mesa, apoyando mi torso sobre ella, me puse de puntitas para parar un poco mas el culo y comence a pasar mis dedos por mi rajita, mis fluidos eran tantos que sirvieron para lubricar la entrada de mi culito. Estaba tan excitada que necesitaba darme placer de todas mas maneras posibles, asique sin pensarmelo dos veces meti un dedo en mi orificio trasero y oh por Dios que rico se sintio. Jugue bastante tiempo, metiendo y sacando, moviendolo dentro. Mi concha estaba cada vez mas mojada y mas deseosa de atención asique muy a mi pesar me detuve y fui hacia mi habitación a buscsr el dildo realista que tengo. Pegue la sopapa en el piso y me lo monte, entro sin ningun problema y a decir verdad me senti un poco decepcionada, estaba tan mojada y tan abierta que ese dildo se sintio poco en cuanto entro. En ese momento pense que era hora de comprar otro mas grande y mas grueso sin dudas. Comence a moverme, a montarme sobre esa verga de silicona de manera frenetica y desesperada. OH SI, SI SI ASI. No paraba de gritar, de gemir, estaba fuera de mi. Aumente aun mas el ritmo de mis movimientos. SI SI SI, OHHH SI SI SI. Solo podia gritar y montarme en ese dildo como si mi vida dependiera de ello. No se cuento tiempo estuve asi de frenética y solo me detuve cuando al fin senti mi cuerpo explotar del placer, todo el cuerpo tenso y comenzo a temblar en unos espasmos que acompañaban al ritmo en que los fluidos dejaban mi cuerpo. Continue el movimiento sobre mi dildo, a un ritmo menor, mientras el orgasmo iba haciendo lo suyo. Y aun despues, completamente sensible, continue un rato mas, solo por inercia. Despues de un rato, sali de esa posición y fui directo a la ducha, despues de semejante dia, la necesitaba.
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Todas las noches tengo la obligación,
aunque sería mejor decir la necesidad,
de adorarte y venerarte.
Durante tres horas repaso todo tu cuerpo,
desde esa hermosa y perfumada melena rubia
hasta la punta de los dedos de tus excelsos pies.
Sumergir mi rostro en tu linda cabellera,
paladear y oler esa inmensidad dorada
es como adentrarse en el océano.
Te beso la frente.
Lamo y saboreo tus párpados, orejas, nuca, cuello, mejillas, boca.
Envuelvo con mis labios tu respingona nariz.
Te suenas tres veces dentro usando mi boca a modo de Kleenex.
Yo recojo tu moquillo, lo paladeo y lo trago como néctar producido por la diosa que eres.
Sigo bajando por tu cuerpo de escándalo.
¡Esos hombros!
Más abajo me encuentro con tus turgentes pechos.
Unas deliciosas peras con sus delicados pezones.
La Ley de la Gravedad no impera en estas majestuosas tetas.
Las masajeo, beso y chupeteo.
No me olvido de tus sensuales brazos y tus finas manos.
¡Esos deditos no me canso de chuparlos!
Sigo bajando y allí están el ombligo y tu vientre plano.
¡Qué delicia para mis sentidos!
Te das la vuelta y me encuentro con una espalda en la que podría pasarme días enteros,
masajeando y saboreando cada centímetro,
palpando con mi lengua cada uno de los discos de tu columna vertebral.

Más abajo ¡Qué me encuentro!
Dos medias lunas, dos panes ¡Vaya culazo!
Amaso aquellas carnes con pasión.
Acerco mi cara y mordisqueo y saboreo aquellos panes exquisitos.
Con mis manos separo las dos orillas que ocultan el misterioso agujero negro.
¡Lo lamo y succiono!
Lamo también el surco interior en toda su longitud,
desde el perineo hasta casi la cintura,
bien en profundidad y con gran devoción.
Te vuelves a dar la vuelta y me encuentro con el Monte de Venus.
¡Aunque lo de monte es un decir!
Solo unas finas líneas de bello púbico
a modo de grafía asiática adornan el pubis.
Me zambullo en aquella almeja rosada
a la que morreo incansablemente
hasta provocarte tus dos orgasmos de rigor.
Seguí bajando y descubro unos muslos y
pantorrillas esculpidas por muchas horas de gym.
Acordándome de que en público tengo que
reprimir mis impulsos de besar y lamer tus largas y musculosas piernas
cuando las luces con una sexy minifalda,
ahora en privado nada me frena,
sacio mi hambre y me las como enteras.
Y ya llegados a tus pies me postro ante ellos.
Me tumbo en el suelo a modo de fiel felpudo.
Espero a que poses tus pies de forma alterna sobre mi rostro.
Chupeteo cada dedito y lamo las plantas
provocándote cosquillitas y haciéndote reír.
Tres cortas pero intensas horas diarias venerando y adorando a
una verdadera deidad a la cual no me canso de complacer.
¡Porque tú lo vales!

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