
Las celebridades más sexys de Francia – 2025
Diciembre de 2025
La encuesta realizada por Discurv tuvo como objetivo principal comprender las percepciones y opiniones de los franceses mayores de 18 años sobre el atractivo de distintas celebridades. Los resultados muestran una alta participación, equilibrada desde el punto de vista demográfico y geográfico, con una distribución armoniosa por género y una mayoría de personas profesionalmente activas.
El gráfico sitúa a Léon Marchand y Florent Manaudou en cabeza, ambos en torno al 14 %, seguidos muy de cerca por Olivier Giroud (~13 %) y Antoine Griezmann (~11 %).
Los cinco primeros atletas concentran la mayoría de los votos, pero sin que ninguno domine claramente.
Se observa una clara fractura generacional y de género en torno a las celebridades deportivas: las generaciones más jóvenes se inclinan por figuras deportivas muy mediáticas y conectadas, mientras que las generaciones de mayor edad permanecen fieles a atletas consolidados y reconocidos en disciplinas más tradicionales.
Desde una perspectiva de género, las mujeres se orientan mayoritariamente hacia atletas carismáticos procedentes del fútbol, percibidos como accesibles y cercanos mediáticamente, mientras que los hombres se identifican más con disciplinas individuales que requieren fuerza, técnica o intensidad, como el judo o el decatlón.
Los jóvenes de 18–34 años se concentran fuertemente en figuras jóvenes, muy mediáticas y actuales, como Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé o Victor Wembanyama.
→ En algunos perfiles, este grupo representa cerca del 50 % al 60 % de los votos.
El grupo de 35–49 años muestra una distribución más equilibrada, con una fuerte presencia en atletas consolidados como Olivier Giroud o Antoine Griezmann, percibidos como figuras de carisma duradero.
Los grupos de 50–65 años y 65+ destacan más en perfiles ligados al rendimiento, la longevidad y la disciplina, como Florent Manaudou, Teddy Riner o Kevin Mayer.
→ En algunos atletas, los mayores de 50 años representan más del 40 % de los encuestados.
El segundo gráfico muestra una diferenciación clara entre votos masculinos y femeninos.
Las mujeres son mayoría en los votos a figuras percibidas como carismáticas, elegantes y accesibles, especialmente Antoine Griezmann, Olivier Giroud o Kylian Mbappé.
→ En varios perfiles, las mujeres representan entre el 55 % y el 60 % de los votos.
Los hombres, por el contrario, se orientan más hacia atletas que encarnan potencia, técnica o hazañas deportivas, como Teddy Riner, Florent Manaudou o Kevin Mayer, alcanzando en algunos casos cerca del 65–70 % de votos masculinos.

El gráfico muestra una atracción muy repartida entre las deportistas, sin una líder dominante. Amandine Henry y Caroline Garcia encabezan el ranking con un 13 %, pero su ventaja es limitada. Justo detrás, Sakina Karchaoui, Pauline Ferrand-Prévot y Mélanie de Jesus dos Santos (≈11 %) confirman que ninguna disciplina monopoliza el sex appeal.
El grupo de 18–34 años es el más implicado: son quienes identifican con mayor facilidad a las atletas, especialmente procedentes de deportes colectivos. Las categorías de mayor edad se muestran más dispersas, con una preferencia relativa por disciplinas como el ciclismo, el triatlón o el atletismo.
En cuanto al género, las mujeres se proyectan más en figuras populares e inspiradoras (fútbol, baloncesto), mientras que los hombres se inclinan más por deportes individuales percibidos como técnicos o exigentes.

El ranking sitúa claramente a Jean Dujardin en primera posición con el 21 % de los votos. Domina la clasificación sin ser inalcanzable, lo que confirma su estatus de icono francés duradero, asociado a un carisma maduro, una fuerte notoriedad y una presencia mediática constante.
Detrás de él, Tomer Sisley obtiene un 15 %, seguido de Omar Sy con un 13 %. Ambos perfiles encarnan un atractivo basado tanto en la popularidad como en la imagen pública: papeles fuertes, exposición internacional y personalidades marcadas.
Este gráfico muestra claramente que el atractivo varía mucho según la generación y que cada actor conecta con un público muy específico.
Jean Dujardin seduce principalmente a los 18–34 años (49 %), manteniendo al mismo tiempo una base sólida entre los 50–65 años (30 %) y los 66+ (29 %). Su atractivo es, por tanto, transgeneracional, con un ligero pico entre los adultos jóvenes.
Timothée Chalamet presenta un perfil muy joven: el 42 % de sus votos procede de los 18–34 años, frente a solo un 15 % entre los 66+. Su sex appeal está claramente asociado a una imagen moderna, internacional y vinculada a la generación Z.
Tomer Sisley y Pierre Niney muestran perfiles equilibrados. Niney reparte sus votos entre 18–34 (27 %), 35–49 (28 %) y 50–65 (26 %), lo que lo convierte en una figura consensuada. Sisley, por su parte, atrae más a los 35–49 años (23 %) y a los 50–65 años (37 %), reforzando una imagen más madura.
Omar Sy destaca por una distribución homogénea: 31 % entre los 18–34, 24 % entre los 35–49 y 26 % entre los 50–65. Conecta con todas las generaciones sin picos extremos.
Malik Frikah es la excepción más marcada: el 67 % de sus votos procede de los 18–34 años y solo el 7 % de los 50–65. Su atractivo es ultra generacional, muy joven y altamente polarizante.
Por el contrario, Gilles Lellouche, Raphaël Quenard y Niels Schneider cuentan con un mayor peso entre los 35–49 y los 50–65, reflejando un carisma más asentado y menos dependiente de las tendencias.
Desde el punto de vista de género, las mujeres son mayoritarias en los votos para todos los actores, lo que confirma que la noción de “sexy” se basa aquí principalmente en una proyección femenina. Los hombres, más minoritarios, expresan un interés menor y más disperso según los perfiles. Jean Dujardin es elegido por un 59 % de mujeres frente a un 41 % de hombres, confirmando que su atractivo se apoya fuertemente en la proyección femenina.
Tomer Sisley y Niels Schneider presentan los porcentajes femeninos más elevados, con un 62 % y un 56 % respectivamente, posicionándolos como figuras claramente percibidas como “sexys”.

El ranking muestra una dominación muy clara de Sophie Marceau, que lidera ampliamente con el 21 % de los votos. Conserva su estatus de icono absoluto del sex appeal francés, capaz de atravesar generaciones sin perder atractivo.
Detrás de ella, Virginie Efira confirma su lugar central en el imaginario contemporáneo con un 15 %, impulsada por una fuerte visibilidad mediática y una imagen a la vez glamurosa y accesible.
El siguiente trío está muy ajustado:
Estos perfiles encarnan diferentes formas de feminidad: icónica en el caso de Casta, cruda y moderna para Exarchopoulos, carismática y singular para Fleurot. Ninguna se impone totalmente, lo que refleja un atractivo fragmentado pero coherente.
Los 18–34 años se orientan más hacia actrices contemporáneas como Adèle Exarchopoulos o Leïla Bekhti, mientras que los públicos de mayor edad prefieren perfiles consolidados como Marceau, Casta o Deneuve.
Las mujeres votan mayoritariamente por el conjunto de las actrices, mientras que los hombres muestran una preferencia más marcada por personalidades glamur y reconocidas.

El ranking revela una jerarquía bastante clara, dominada por artistas con un fuerte capital carismático y mediático. M. Pokora lidera ampliamente con un 19 %, muy por delante del resto. Su posicionamiento híbrido —entre cantante, performer y personalidad televisiva— le permite seducir a un público amplio, más allá de las generaciones. Su imagen muy trabajada y su exposición constante juegan claramente a su favor.
Detrás de él, Julien Doré (11 %) y Kendji Girac (10 %) forman un dúo muy popular, encarnando dos formas distintas de sex appeal:
Julien Doré seduce por su estilo desenfadado, artístico y no convencional,
Kendji Girac por una imagen más luminosa, accesible y espontánea.
Patrick Bruel (9 %) y Marc Lavoine (7 %) confirman el peso de las figuras consolidadas de la canción francesa. Su presencia demuestra que el atractivo masculino también puede estar ligado a la madurez, la voz y la nostalgia, especialmente entre el público de mayor edad.
La parte media del ranking está muy fragmentada: Amir, Vianney y Christophe Maé obtienen cada uno un 6 %, ilustrando un sex appeal más consensuado pero menos polarizante.
Por último, la “larga cola” (Slimane, Patrick Fiori, DJ Snake, Pierre Garnier, JUL, Orelsan, entre el 4 % y el 5 %) muestra que la popularidad musical no garantiza automáticamente una alta percepción de atractivo.
Conviven perfiles muy distintos: pop mainstream, canción francesa y artistas más singulares.
Las preferencias varían según el perfil:
En conjunto, el panorama es bastante diverso, sin una figura que se imponga masivamente, pero con tendencias coherentes según la notoriedad y la imagen pública de los cantantes.

El ranking pone de manifiesto una clara dominación de figuras icónicas y sólidamente instaladas en el imaginario colectivo.
Mylène Farmer lidera ampliamente con un 16 %, confirmando su estatus de icono absoluto. Su sex appeal se basa menos en la actualidad musical que en un aura construida a lo largo de varias décadas, que mezcla misterio, transgresión y un control total de su imagen.
Shy’m ocupa la segunda posición con un 12 %, encarnando una sensualidad más contemporánea, basada en el cuerpo, la danza y la performance escénica.
Nolwenn Leroy completa el podio con un 10 %, con un atractivo más suave, asociado a la elegancia y a una imagen tranquilizadora.
El núcleo del ranking es muy denso:
Vanessa Paradis, Vitaa, Clara Luciani y Aya Nakamura obtienen cada una un 9 %.
Vanessa Paradis y Clara Luciani se inscriben en una sensualidad chic y atemporal,
Vitaa y Aya Nakamura encarnan una feminidad más moderna y afirmada, fuertemente conectada con su público.
Jenifer (8 %) y Louane (7 %) siguen muy presentes, pero con un atractivo más generacional y consensuado.
Por último, el final del ranking (Alizée con un 6 %, Indila con un 3 %, Camélia Jordana con un 2 %) muestra que la notoriedad o el talento artístico no siempre bastan para generar una fuerte atracción percibida.
Los resultados también revelan lógicas generacionales:
Este panorama pone de relieve un universo femenino muy diverso, en el que cada artista atrae a un público específico a través de su estilo, su imagen o su historia.

Este ranking muestra claramente que el sex appeal aumenta cuando se encarna en pareja. Las parejas percibidas como creíbles, mediáticas y complementarias concentran la mayoría de los votos.
Matt Pokora y Christina Milian dominan claramente con un 18 %. Su atractivo se basa en una imagen muy expuesta, glamur y internacional, que combina música, estilo de vida y complicidad visible.
Adèle Exarchopoulos y François Civil empatan con un 13 %, confirmando el fuerte impacto del cine francés en el imaginario sexy: intensidad emocional, autenticidad y cercanía generacional.
Marc Lavoine y Adriana Karembeu (13 %) encarnan un sex appeal más maduro y elegante, basado en la distinción y el carisma individual de ambas personalidades.
Justo detrás:
Antoine Dupont e Iris Mittenaere (12 %) seducen gracias a una combinación muy eficaz: deporte de alto nivel + icono de belleza, creando una pareja percibida como “perfecta”.
Virginie Efira y Niels Schneider (11 %) confirman el atractivo de las parejas artísticas, discretas pero muy valoradas culturalmente.
El resto del ranking es más fragmentado:
Nabilla y Thomas Vergara (7 %) siguen siendo identificados por su imagen ultra mediática.
Timothée Chalamet y Kylie Jenner (6 %) muestran que la notoriedad internacional no garantiza una adhesión masiva en el criterio “sexy”.
Las parejas situadas al final (en torno al 4 %–2 %) reflejan un sex appeal más puntual o menos consensuado.
Las generaciones no se posicionan de la misma manera: las parejas muy mediáticas seducen más a los públicos jóvenes, mientras que las figuras conocidas desde hace más tiempo atraen principalmente a los de mayor edad.

Entre los creadores de contenido, el sex appeal aparece más fragmentado y fuertemente ligado a la personalidad y a la cercanía percibida con la audiencia.
Este ranking muestra claramente que, entre los influencers masculinos, el sex appeal es menos consensuado que entre actores, deportistas o cantantes.
Baptiste Giabiconi lidera con un 17 %, muy por delante del resto. Su imagen se apoya en códigos más tradicionales del sexy (modelo, físico, glamour), lo que lo hace más “legible” en este criterio.
Inoxtag le sigue con un 13 %, y después Tibo InShape con un 11 %. Su atractivo parece estar más relacionado con su enorme popularidad y cercanía generacional que con un sex appeal asumido.
Michou, AD Laurent y Thibault Garcia se sitúan en torno al 9 %, ilustrando un atractivo difuso, a menudo vinculado a la visibilidad mediática o a la telerrealidad más que al carisma puro.
La segunda mitad del ranking está muy fragmentada:
Squeezie, Benjamin Samat, HugoDécrypte o Mister V se quedan entre el 6 % y el 7 %, a pesar de una notoriedad elevada.
En la parte baja, Seb La Frite (4 %), AmineMaTue (2 %) y Bach Buquen (1 %) confirman que la credibilidad editorial, el humor o el gaming generan poca proyección “sexy”.
Entre los influencers masculinos, lo sexy no es ni central ni estructurante. El atractivo se basa más en la simpatía, la cercanía y el entretenimiento que en un imaginario erotizado. A diferencia de los actores o deportistas, la influencia digital masculina aún tiene dificultades para encarnar un sex appeal fuerte y federador.

Este ranking muestra una fuerte polarización del sexy entre las influencers femeninas, con un claro dominio de los perfiles más mediáticos y estéticamente codificados.
Iris Mittenaere se impone ampliamente en primera posición con un 22 %. Su estatus de ex Miss Universo, su exposición mediática y su imagen glamur la convierten en una figura consensuada del sexy.
Le siguen Nabilla (14 %) y Léna Situations (13 %), dos perfiles muy distintos pero ultra identificables: una encarna un sexy asumido y provocador, la otra un encanto más moderno, lifestyle y generacional.
Caroline Receveur (12 %) y Polska (10 %) confirman que el dominio de la imagen, del cuerpo y de los códigos estéticos sigue siendo central en la percepción del atractivo.
A partir de Léa Elui (9 %) y Paola Locatelli (8 %), los resultados caen rápidamente:
La mayoría de las influencers se sitúan por debajo del 5 %, como Maghla (4 %) o Carla Ginola, Mélanie ORL y Léa Mary (en torno al 2 %).
Los perfiles procedentes de YouTube o de la telerrealidad secundaria tienen más dificultades para ser percibidos como “sexys”, a pesar de una notoriedad real. El sexy se asocia fuertemente a una imagen pública glamur, controlada y mediática. A diferencia de los influencers masculinos, el atractivo femenino es más legible… pero también más elitista: unas pocas figuras concentran la mayoría de las proyecciones, mientras que la gran mayoría permanece en la periferia del fantasía.
Los más jóvenes se inclinan más por perfiles procedentes de YouTube o de la telerrealidad, mientras que las generaciones mayores se muestran más reservadas en sus elecciones.

El estudio revela preferencias fuertemente influidas por la edad, el tipo de personalidad y la exposición mediática. Los resultados muestran una clara segmentación generacional y tendencias estables según las categorías analizadas.
Influencia de la edad
Figuras preferidas por los 18–34 años:
Dan prioridad a personalidades procedentes de la cultura pop, del mundo digital o del entretenimiento actual.
Ejemplos:
Según la categoría, los jóvenes representan entre el 40 % y el 70 % de los votantes de las figuras más mediáticas.
Los 50+ permanecen fieles a las figuras clásicas:
Muestran un fuerte apego a personalidades consolidadas o iconos mediáticos.
Ejemplos:
Los mayores de 65 años pueden representar hasta el 35–40 % del público de algunas celebridades.
Efecto generacional
Las figuras clásicas o “históricas” siguen siendo muy apreciadas por las generaciones de mayor edad, lo que refleja una fidelidad cultural y una memoria mediática duradera.
Ejemplos:
Los jóvenes valoran más a las personalidades muy presentes en redes sociales, en la telerrealidad o en formatos digitales recientes.
Ejemplos:
Influencia del sector
Deporte
Las preferencias se concentran en atletas muy mediáticos o vinculados a fuertes emociones colectivas.
Ejemplos:
Cine y televisión
Las personalidades percibidas como más atractivas combinan carisma, visibilidad y notoriedad duradera.
Ejemplos:
Música
Los votos oscilan entre iconos culturales y artistas contemporáneos.
Ejemplos masculinos:
Ejemplos femeninos:
Creadores y creadoras de contenido
El atractivo depende en gran medida de la presencia digital y del engagement comunitario.
Ejemplos:
El estudio pone de relieve una fuerte segmentación generacional y el papel determinante de la mediatisation, tanto tradicional como digital.
Cada categoría revela preferencias específicas, influidas por la edad, los usos digitales y la notoriedad de las personalidades.
Los resultados muestran un panorama cultural muy diverso, sin una figura unánimemente reconocida, pero con tendencias coherentes según los públicos.
Un estudio realizado por:
Audrey Mandefield, Senior Account Executive
CITAR DE LA SIGUIENTE MANERA:
"Estudio Discurv para XloveCam realizado en diciembre de 2025 mediante una encuesta online auto-administrada a una muestra representativa de 1.000 residentes franceses de 18 años o más."