
Hoy hablamos de una práctica para vosotros, los caballeros Puede que no seas consciente de ello, pero la próstata es un órgano muy sensible que provoca orgasmos intensos. Descubre el masaje prostático para momentos intensos de placer.
Cuando te gusta el buen sexo, estás abierta a nuevas experiencias. La mejor forma de estimular la próstata es a través del ano. Así que aquí tienes 5 reglas de oro para un buen masaje prostático (y un orgasmo excepcionalmente intenso), ¡o el arte del dedo en el culo!
1. Hacer que el tema sea menos tabú
Admitámoslo, a veces es difícil hablar de la idea de la penetración anal para los hombres. Para muchos, el hecho de ser penetrado se asocia a la homosexualidad. Sin embargo, como recordatorio, puedes realizar cualquier práctica sexual que desees, pero esto no cuestiona en modo alguno tu orientación sexual. Tu orientación sexual no viene determinada por las prácticas que realizas, sino por el sexo de las personas con las que quieres hacerlas. Aún existen algunas reservas sobre la higiene que debes superar para ser completamente libre.
El estado de ánimo es muy importante, y tienes que ser capaz de dejarte llevar para que la experiencia sea totalmente satisfactoria. El mejor consejo en estas condiciones es que te comuniques con tu pareja. Haz preguntas, descubrid cosas juntos, hablad de vuestros miedos, de cómo os gustaría que fuera… Y libérate de todos tus prejuicios. Esto es entre tú y ella. Si no hay tabúes en la pareja y sabes que esta área merece ser explorada, debes, no obstante, hacer comprender a tu pareja que no se trata de un acto trivial y que abordar esta área requiere una confianza absoluta y mutua.
2. Preparar al donante
En la práctica, hay algunas precauciones que ella debe tomar para que todo vaya sobre ruedas. Y como son sus dedos los que se deslizarán en esta zona sensible, deberá tener especial cuidado.
Esto significa asegurarse de que tiene las uñas cortas y bien limadas para evitar arañazos, y acordarse de quitarse los anillos. También debe mantener las manos limpias para evitar la propagación de bacterias. También puedes utilizar un guante de látex o un preservativo de dedo para garantizar una higiene impecable.
Pero la preparación también implica relajar gradualmente la zona. Hay 3 anillos alrededor del esfínter anal, que se irán abriendo gradualmente a medida que aumente la excitación. Así que tienes que ser lo más suave posible, sobre todo si estás un poco estresada. Lo mejor es empezar besando y acariciando el ano. También puedes utilizar la lengua. También tienes que ser paciente; de todos modos, no hay prisa. Como recordatorio, el ano no es una zona que lubrique de forma natural, por lo que es muy recomendable tener a mano un lubricante (bastante espeso).
3. Preparación del receptor
Hemos hablado de la higiene de las manos de la persona que introduce el dedo, pero también tienes que pensar en tu propia higiene. Por tanto, es aconsejable una buena ducha antes de nada. Algunas personas prefieren un enema anal, pero no es obligatorio. Y recuerda, no lo hagas con demasiada frecuencia, o dañarás la mucosa anal. Lo importante es que te sientas segura, así que haz lo que consideres esencial para ello.
También puedes prepararte para la inserción y empezar a dilatar el ano llevando un plug anal o jugando con un juguete anal. Esto también te permitirá descubrir la zona por ti mismo y conocer mejor tus sensaciones. Descubrir el masaje prostático es una larga aventura.
4. Elige la posición correcta
La cuestión de la posición es importante, ya que debe permitirte asegurarte de que todo va sobre ruedas. Esto significa que debes sentirte cómoda y preparada para concentrarte en las sensaciones, y que tu ano debe ser fácilmente accesible para no complicar la tarea de tu compañero y favorecer una inserción suave.
Una de las posturas más sencillas es que el hombre se tumbe boca arriba, con las nalgas ligeramente levantadas por un cojín y las piernas apoyadas en los muslos de su pareja. Pero esta postura puede resultar algo intimidatoria para la primera vez. Como alternativa, puedes preferir la postura del perrito, tumbado de lado con las piernas dobladas por las rodillas hacia el torso. Para los más aventureros, el estilo perrito puede ser una postura muy excitante (siempre que la asumas).
5. Déjate guiar por tus deseos
A continuación, todo es cuestión de tiempo y de dejarse llevar. Es importante que te permitas descubrir estas nuevas sensaciones, y que no busques el orgasmo a toda costa. No es una actuación, es una exploración. Cada miembro de la pareja debe encontrar su propia satisfacción al recibir y dar placer.
Tu pareja necesita progresar lentamente, así que no dudes en guiarla con palabras o ayudándola con tus manos en sus movimientos. No tiene por qué ser un vaivén. Y si no te sientes cómodo, puedes utilizar un masajeador de próstata que permanezca en su sitio, o elegir uno vibrador. También puedes dejar que aumente el diámetro introducido añadiendo gradualmente más dedos o eligiendo un consolador del tamaño que prefieras.
A partir de ahí, todo vale… Siempre que ambos disfruten de lo que ocurre. No hay reglas. La promesa es un orgasmo extremadamente voluptuoso que se manifestará en oleadas sucesivas de placer muy intenso por todo el cuerpo. Larga vida al masaje prostático.