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Diferencias entre las preferencias «curvy» y «plus size

Mujer con vestido rojo en un acantilado al atardecer

En el mundo de los contenidos para adultos, cada palabra clave es una puerta de entrada a un nicho de placer específico. Así, dos términos, «curvy» y «plus size», se intercambian frecuente y erróneamente, lo que lleva a confusiones y, con demasiada frecuencia, a búsquedas infructuosas. De hecho, esta ambigüedad semántica va más allá de una simple elección de vocabulario. Influye directamente en la eficacia con la que los consumidores encuentran los contenidos que desean y, lo que es más importante, en cómo los creadores de contenidos se posicionan y monetizan.

En otras palabras, esta distinción orienta el deseo de los consumidores hacia una forma corporal específica o hacia una talla global. Entender las diferencias entre estos términos es, por tanto, esencial para promover la positividad corporal y la inclusividad en la moda. En este artículo, diseccionaremos las realidades de la morfología (curvy) y la talla (plus size) y analizaremos su intersección más buscada.

Curvy: una celebración de la forma y la proporción

En términos generales, el término «curvy » hace referencia a una morfología con curvas pronunciadas, sobre todo en caderas y pecho, y una cintura más fina. En términos prácticos, se trata de una figura de reloj de arena, independientemente del peso total de la persona. Una persona con curvas puede llevar tallas estándar y seguir teniendo esta silueta distintiva. Además, este vocabulario se asocia a menudo con figuras icónicas de la moda y el cine como Sofía Vergara, que presumen de formas voluptuosas pero armoniosas.

El indicador fundamental es la relación cintura/cadera. Cuanto menor sea la proporción, mayor será el contraste y más curvilínea será la persona. Es importante entender que «curvy» es independiente de la talla de ropa. Una mujer que lleve una talla 38 puede considerarse curvilínea si su cintura está muy definida en relación con sus caderas. Del mismo modo, una mujer de la talla 50 puede encarnar perfectamente el arquetipo curvy si mantiene una marcada proporción de reloj de arena. Lo que cuenta es la silueta, no el volumen total.

Mujer elegante con vestido negro en el bar

La idealización en los contenidos para adultos

En los contenidos para adultos, este arquetipo se idealiza. El atractivo del cuerpo con curvas reside en el aspecto visual dinámico y la tensión erótica creada por la alternancia entre delicadeza y opulencia. Esta silueta se asocia históricamente a la fertilidad y al arquetipo del «cuerpo ideal» con curvas, captando un deseo centrado en acentuar la forma femenina.

Tallas grandes: un criterio de talla, no de forma

A diferencia de «curvy», el término «talla grande» es ante todo un indicador de talla de ropa. Se utiliza en la industria de la moda para designar prendas que superan los estándares de talla considerados regulares o «normales», generalmente a partir de la talla 44 francesa (o 12 a 14 US). Se trata, por tanto, de una categoría puramente cuantitativa basada en la circunferencia del pecho, la cintura y la cadera. En realidad, abarca un espectro mucho más amplio de morfologías, independientemente de la distribución de las curvas. Una persona de talla grande puede tener forma de H, de A o de O.

Hay que tener en cuenta que una persona puede ser de talla grande sin ser curvilínea, y viceversa. Una mujer de talla grande puede tener una silueta poco definida, en la que la grasa está distribuida uniformemente, sin el marcado contraste de una cintura fina y unas caderas generosas. Por consiguiente, el uso de esta palabra clave se dirige a un público que busca específicamente modelos de tallas grandes, sea cual sea su proporción morfológica.

Cruce de conceptos: cuando «curvy» y «plus size» se encuentran

La confusión entre «curvy» y «plus size» es frecuente, ya que muchas mujeres con curvas son también de talla grande. El punto de encuentro más popular y buscado es la mujer que posee a la vez proporciones de reloj de arena (curvy) y una talla de ropa grande (plus size). Es la famosa «Curvy Plus Size»: el contraste de una cintura pronunciada unida a un volumen corporal generoso.

Para entender bien la distinción, hay que considerar tres casos.

  • Sólo curvy: una mujer de talla 38 con una cintura muy fina y caderas anchas. No es plus size, pero tiene unas curvas perfectas.
  • Sólo plus size: una mujer de talla 48 con forma de H, es decir, una distribución uniforme del volumen sin una definición marcada de la cintura. Es plus size, pero no tiene curvas.
  • Ambas (The Sweet Spot): una mujer de talla 48 con una relación cintura-cadera muy baja. Este es el mercado objetivo de Curvy Plus Size.

Por desgracia, el término «curvy» suele utilizarse mal. A menudo es utilizado como eufemismo por ciertos diseñadores o plataformas para designar a todas las tallas grandes, con el fin de evitar el término «talla grande», percibido como menos valorizante. Esta sustitución abusiva alimenta la confusión y oscurece el verdadero significado de curvy, que es una celebración de las proporciones, no del peso ni de la talla absoluta.

Mujer elegante con vestido negro en la ciudad

El espectro del deseo: ¿cómo se articulan las preferencias en torno a curvy y plus size?

La distinción entre estos términos es fundamental, ya que revela diferentes intenciones psicológicas por parte del consumidor de contenidos. La preferencia «curvy» es generalmente una fijación estética en una morfología específica: la atracción está impulsada por el contraste entre una cintura pronunciada y unas caderas llenas. En este caso, la fantasía se centra en la forma y la proporción ideales de un reloj de arena, independientemente del peso total de la persona.

Por el contrario, la preferencia por las «tallas grandes» suele centrarse en el volumen corporal total, la idea de masa y corpulencia, independientemente de la definición de la estatura. La atracción se centra en un determinado tipo de cuerpo, que a veces toca fetiches específicos como el culto a la talla o a las BBW.

Es esencial que el lector comprenda este matiz para expresar el deseo. Una preferencia «Curvy» es una atracción por una proporción; una preferencia «Plus Size» es una atracción por una plantilla. La evolución de los gustos en el mercado refleja esta creciente demanda de especificidad, que permite a los usuarios encontrar con precisión la intersección que corresponde a su fantasía.

Por qué difieren las preferencias: psicología y estética

Las preferencias por las siluetas «curvy» o «plus-size» no son fruto del azar, sino que tienen su origen en la psicología y en normas estéticas influidas culturalmente. Para muchas personas, la fascinación por las figuras con curvas se debe a la percepción de unas proporciones ideales. De hecho, esta preferencia, aunque a menudo asociada a una estética personal, puede confundirse a veces con un fetiche por las formas voluptuosas. Para muchos consumidores y diseñadores, éste es un importante punto de distinción.

Sin embargo, la preferencia por las tallas grandes en su conjunto está más en consonancia con un movimiento «body positive». Se trata de resaltar todas las formas del cuerpo sin limitarse a proporciones concretas. Los estudios y encuestas realizados por YouGov muestran una gran diversidad de preferencias.

Esto refleja un cambio de mentalidad hacia la autoaceptación y la representación de todas las formas corporales. Este cambio está repercutiendo en la forma de comunicar de las marcas. Las marcas que se dirigen a las personas más corpulentas hacen hincapié en la comodidad, la diversidad y la inclusión, mientras que las que ponen el acento en la figura curvilínea se centran en la estética y en resaltar las curvas.

Hacia una mejor comprensión de los deseos y las morfologías

En última instancia, la distinción entre «curvy» y «plus size» es más que un mero matiz semántico; es fundamental para comprender las sutilezas de las preferencias estéticas y las morfologías. Mientras que «curvy» celebra las proporciones de reloj de arena y las formas armoniosas, «plus size» se refiere a la talla del vestido y al volumen general del cuerpo.

Aunque estos dos conceptos se cruzan con frecuencia en lo que hemos denominado el «punto dulce», su diferenciación es crucial para articular con precisión el deseo del consumidor y promover una representación más precisa e inclusiva de los cuerpos. El mercado de contenidos, al adaptarse a esta demanda de especificidad, es testigo de una evolución de las mentalidades en la que el reconocimiento de la diversidad de formas y tallas se está convirtiendo en un imperativo, no sólo para satisfacer las fantasías, sino también para realzar el valor de todas las bellezas.

Acerca del autor

Pamela Dupont

Mientras escribía sobre las relaciones y la sexualidad, Pamela Dupont encontró su pasión: crear artículos cautivadores que exploren las emociones humanas. Cada proyecto es para ella una aventura llena de ganas, amor y pasión. A través de sus artículos busca llegar a sus lectores ofreciéndoles perspectivas nuevas y enriquecedoras sobre sus propias emociones y experiencias.

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