Seducción

Couple: two fateful words to avoid in an argument

Cuando nos peleamos, las palabras a veces superan el pensamiento. Y nos arrepentimos. Si es posible pedir perdón después, algunas palabras hieren más que otras y hacen que dar marcha atrás sea más difícil, incluso imposible. Entonces, ¿cuáles son las dos palabras que hay que evitar a toda costa durante una discusión? 

 

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Es normal discutir cuando se está en pareja. Sin embargo, hay que tener cuidado con ciertos deslices y evitar giros desafortunados que causen demasiados daños. Así que, tienes derecho a reprocharle ciertas cosas a tu pareja (¿quién no lo hace?), pero hay límites. Y las dos palabras fatídicas durante una discusión que no se deben pronunciar son: «nunca» y «siempre». ¿Por qué? Te lo explicamos 

 

Términos cargados de agresividad

A menudo es difícil contenerse cuando se está enojado, y por eso, se tiende a usar palabras fuertes para marcar la mente del otro y enfatizar los reproches. Y algunas de ellas tienden a empeorar la situación en una discusión. Según los especialistas, estas exageraciones colocan sistemáticamente a tu interlocutor, que se siente acorralado, a la defensiva. 

En efecto, da la impresión de que has estado reflexionando sobre tu acción desde hace un tiempo y que guardabas tus municiones bajo la manga. «Nunca» y «siempre» son considerados realmente agresivos y se recomienda usar palabras más matizadas como «a menudo», «a veces», «raramente» o «poco». Sí, es difícil contenerse en plena discusión, especialmente cuando el otro te saca de tus casillas. Pero es por tu bien. Y aunque pueda parecer insignificante, notarás la diferencia. Estos adverbios tenderán a calmar un poco las tensiones. Pruébalo. 

 

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¿Es posible detener una discusión de golpe con una palabra? 

Parece que hay una palabra mágica que detendría de golpe cualquier discusión en una pareja. Así que cuando sientas que esto empieza a ir demasiado lejos, y que cada uno terminará herido por las palabras del otro, sé fuerte y contrólate para ser quien sepa poner fin al conflicto. ¿Vale el ego más que el amor? 

Sobre todo porque cuando nos peleamos, tendemos a presionar los puntos débiles y jugar con las vulnerabilidades del otro que conocemos demasiado bien. No hagas eso. Y si sientes que se descontrola, di la palabra mágica: «Ouch», o en español «ay». En efecto, esta palabra mágica permite detener la discusión instantáneamente. Al usar este término, le muestras al otro que estás herido y que ha ido demasiado lejos. Así, también le demuestras que no buscas replicar, sino más bien calmar las tensiones.

¿Tienes dudas? Pruébalo. 

 

Acerca del autor Pamela Dupont
Mientras escribía sobre las relaciones y la sexualidad, Pamela Dupont encontró su pasión: crear artículos cautivadores que exploren las emociones humanas. Cada proyecto es para ella una aventura llena de ganas, amor y pasión. A través de sus artículos busca llegar a sus lectores ofreciéndoles perspectivas nuevas y enriquecedoras sobre sus propias emociones y experiencias.

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